El líder del Polisario se va de España 

El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, se fue de España, país al que no regresará jamás, después de su azarosa estancia en un hospital de Logroño en el que fue atendido de una grave infección de covid-19, después de que el presidente Pedro Sánchez decidiera acogerlo en España -posiblemente a instancia de su ex vicepresidente Pablo Iglesias- por razones ‘humanitarias’ y a pesar del riesgo que su visita incluía para las relaciones con Marruecos.

Como se demostró con la invasión de Ceuta por 10.000 inmigrantes ilegales,  muchos niños entre ellos, lanzada por Marruecos. Y una vez que por la pésima gestión de la acogida se descubrió la presencia de Ghali en España. Lo que abrió una cadena de protestas del Gobierno de Rabat que finalmente acabó en la invasión de Ceuta. Lo que está lejos de terminar (aún quedan más de 1.000 inmigrantes ilegales en la ciudad, que Marruecos se niega a repatriar).

Y todo ello como Ícaro con una inesperada investigación judicial de la Audiencia Nacional que abrió diligencias contra Ghali por unos presuntos delitos de violación de Derechos Humanos años atrás. Una denuncia que finalmente el juez Santiago Pedraz desestimó dejando a Ghali en libertad para que pueda regresar a Argelia donde continuará con su tratamiento contra el covid.

Aunque no sin que antes Ghali tuviera que sufrir una nueva peripecia en el retraso de su marcha hacia Argelia por problemas burocráticos relativos al plan de vuelo del avión argelino que venía a recogerlo a Logroño, lo que no deja de ser asombroso.

Y prueba de la constante chapuza del Gobierno español -que cuando lo trajo a España desconocía la existencia de denuncias presentadas contra Ghali en los tribunales españoles- en este episodio que mantiene abierta una seria crisis política diplomática entre los Gobiernos de Madrid y Rabat.

Y que tiene el conflicto del Sáhara Occidental como telón de fondo, sobre todo una vez que el ex presidente Donald Trump reconoció la soberanía marroquí de esa parte del Sahara, lo que rechazan la ONU, España y la UE.

Estamos ante un cúmulo de errores políticos de Pedro Sánchez quien se ha visto en la necesidad de subir el tono frente a los comunicados de Rabat en los que los marroquíes han introducido la cuestión catalana, hasta afirmar Sánchez que ‘es inaceptable que Marruecos ataque nuestras fronteras por una desavenencia en la política exterior’.

Y a la espera de más acontecimientos estamos una vez que Ghali salió del territorio nacional a la espera de que se reconduzca esta complicada crisis entre Madrid y Rabat.

En la que ahora se abre una ventana de esperanza con la decisión del Rey Mohamed VI de Marruecos de ordenar repatriar a los menores marroquíes abandonados en territorio europeo y Ceuta ahí incluida. Una buena decisión del monarca alauita condicionada por la mala imagen que ofreció su país al permitir su gobierno que cientos de niños se lanzaran al mar para alcanzar la orilla ceutí y donde no ocurrió ninguna desgracia mortal gracias a la acción de unidades de la Legión y de la Guardia Civil.