El PSOE no puede apoyar los indultos

El presidente del Gobierno de España no puede gobernar contra el interés de España y la mayoría de los españoles, ni contra el sentir de su propio partido el PSOE y todo ello en favor del golpismo y del separatismo catalán, en la creencia de que ello le permitirá seguir en el poder.

Y un ‘hasta aquí hemos llegado’ parece ser el mensaje que ahora empieza a circular entre varios barones y dirigentes del PSOE frente a la decisión del presidente del Gobierno Pedro Sánchez de conceder indultos a los golpistas contra la sentencia y el reciente informe del Tribunal Supremo que califica la medida de gracia como ‘inaceptable’.

Lo que debería provocar una reacción de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que fue la ‘ponente’ de una sentencia del Tribunal Supremo en contra de la ‘arbitrariedad’ en la concesión de los indultos en el año 2015, cuando era magistrada de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo.

Y cuando se espera una escalada de declaraciones de dirigentes del PSOE históricos y actuales, en contra de los indultos y del liderazgo de Sánchez como las realizadas por los presidentes autonómicos Fernández Vara, Lamban y García Page, o por Felipe González y Alfonso Guerra entre otros.

Y a la espera estamos de que Susana Díaz se sume a la denuncia frente a los indultos desde Andalucía donde ella está librando una batalla contra el candidato de Sánchez, Juan Espadas, en las primarias del PSOE andaluz.

Y no solo por el daño que Sánchez está haciendo a España y a la Justicia sino también por causa de los destrozos que el sanchismo está provocando en el PSOE como se vio en las recientes elecciones de Madrid y lo anuncian todas las encuestas nacionales de los últimos días.

Y cuidado con que está incipiente la rebelión interna del PSOE contagie a una parte Grupo Parlamentario Socialista del Congreso, porque en ese caso Sánchez estaría en grave dificultad y en riesgo de tener que adelantar las elecciones generales.

Además conviene recordar que el pasado 14 de octubre de 2019, el mismo día que se publicó la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de estado catalán, el presidente Pedro Sánchez declaró su acatamiento y prometió el íntegro cumplimiento de la sentencia con lo que descartaba los indultos a los golpistas.

En aquel momento habían pasado cien días del fracaso de su primer intento de formar un gobierno de coalición con Pablo Iglesias -ahora desaparecido- y ya trotaba Sánchez hacia la repetición electoral del 10-N ese mismo año a lomos de un caballo llamado ‘Mentiroso’ desde el que, amén de negar los indultos, prometió que no pactaría con Podemos, Bildu y ERC y anunció que traería a España a Puigdemont.

Sánchez incumplió todas sus promesas que acaba de rematar con este su anuncio, a pesar del Informe contundente y negativo del Tribunal Supremo sobre los indultos, de que concederá estas medidas de gracia a los presos golpistas en aras de la ‘concordia’ y contra la ‘venganza’.

Como si la sentencia condenatoria del Supremo y su reciente Informe sobre los pretendidos indultos fueran un linchamiento del Tribunal Supremo a los golpistas catalanes. A los que, además, Sánchez les quiere rebajar las penas con la reforma del delito de sedición en el Código Penal. Lo que facilitará el que los golpistas puedan reincidir en otra intentona, como la han prometido, porque penalmente les saldría prácticamente gratis.

Y ¿por qué hace Sánchez todo esto traicionando a España, a su partido y sus promesas electorales? No es por audacia o valentía como dicen en su entorno sino porque cree que, con los indultos, logrará permanecer en el poder hasta el final de la legislatura con el apoyo de UP, Bildu, PNV y ERC.

Pero Sánchez se puede equivocar porque su ataque al Tribunal Supremo -en cuya Sala Tercera se pueden echar abajo los decretos de los indultos que decida Sánchez- y su apoyo a los golpistas van a desatar en toda España una oleada imparable de protestas e indignación nacional que Sánchez no podrá apaciguar.

Máxime si a esa ola de protestas se suman dirigentes del PSOE, partido que debería movilizarse para evitar estos indultos que sólo tendrían una puerta de salida si el nuevo gobierno catalán se compromete a respetar la legalidad y a renuncia a una nueva declaración de independencia unilateral.