Sánchez perderá en Barcelona lo que ganó en Ceuta

Por más que se empeñe Pedro Sánchez en darle la vuelta a la tortilla que se le atragantó en las elecciones de Madrid con una severa derrota electoral, el ‘cambio de ciclo’ en la política española está en marcha. Y recuperará, tras el paréntesis de la crisis de Ceuta, su ritmo de crucero cuando el presidente se reencuentre con el separatismo catalán en su infame ‘Mesa de Diálogo’ y comience a conceder indultos a los golpistas catalanes.

La firme respuesta del Gobierno español a la invasión marroquí de Ceuta, programada y dirigida por el Gobierno de Marruecos que utilizó jóvenes y niños indefensos que lanzaron al mar y salvaron agentes de la Guardia Civil y soldados del Ejército de España, no va a borrar la memoria reciente de muchos españoles lo que ha hecho y y lo que significa ‘el sanchismo’.

Y está por ver cómo acaba la presencia en España -donde fue acogido en un hospital de Logroño por motivos ‘humanitarios’- del líder del Polisario Brahim Ghali. Una temeraria operación tras la que se cree que estaba el ex vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, en la que se utilizó una identidad falsa y cuyo final se puede complicar por diligencias que la Justicia española tiene abiertas contra Ghali.

Lo de Ceuta, tras las presiones de la UE, pasará y seguirán vivos los motivos por los que una gran mayoría de madrileños (el 44 %) votaron al PP, frente al PSOE (16 %), en lo que se interpretó como duro castigo, ciudadano, político y personal, a Pedro Sánchez.

Un castigo al que se sumaron más de 300.000 votantes del PSOE que fue apoyado previamente por influyentes líderes sociales e intelectuales de la izquierda socialdemócrata, moderada y constitucional, que rompió de esa manera con el ‘sanchismo’.

Y ya veremos si todo esto se proyecta dentro del PSOE, donde crece el malestar con Sánchez, en las primarias socialistas andaluzas del 13 de junio en favor de la candidatura de Susana Díaz, a la que el ‘aparato’ de Sánchez pretende laminar.

Ni siquiera la lógica mejora de la pandemia y del renacer de la economía española pueden ser elementos que le permitan a Sánchez dar un vuelco a su situación y levantar el vuelo. Porque los daños que ha causado en la convivencia, la unidad nacional (cuya importancia acaba de descubrir en Ceuta), la Sanidad y la economía son en muchos casos irrecuperables.

Pero, naturalmente, esta complicada situación de Sánchez necesita, para que ‘el cambio de ciclo’ se convierta en una realidad que el PP no cometa errores. Y que Casado de altura a su liderazgo y logre un entendimiento para la integración de los votantes de Cs en el PP, mientras se distancia de Vox.

El partido de Abascal que se ha posicionado del lado de Marruecos en el mal trato y el desprecio a los niños marroquíes abandonados en Ceuta y que amenaza con derribar el gobierno de PP y Cs en Andalucía porque ha dado, con razón, acogida a 13 niños que fueron abandonados por los marroquíes.

Y buena prueba del declive de Sánchez y de la tendencia a la baja del PSOE  la aporta la última encuesta, de 22 de mayo, de ‘Electomanía’ que otorga: al PP 117 escaños, frente a los 97 del PSOE, los 55 de Vox, los 27 de UP, 6 de MP y 1 de Cs.

Sin duda una pésima noticia para La Moncloa, donde llevan meses sumidos en el desconcierto que arrancó con la marcha de Iglesias y la moción fallida de Murcia. Y mala noticia para el PSOE donde las prioridades están en las primarias del PSOE en Andalucía, las que Sánchez quiso adelantar para que no fueran después de los indultos que va conceder a los golpistas catalanes lo que puede ser su próximo y decisivo error garrafal.