‘El Sanchismo’ en declive 

El presidente Pedro Sánchez y su régimen autoritario y personal de poder, ‘El Sanchismo’, se empiezan a desmoronar como consecuencia de: la gran derrota de Sánchez en las elecciones del 4-M en Madrid; las tensiones en el PSOE, por expedientes abiertos a Leguina y Redondo, y a la espera de las primarias de Andalucía; y desde la incipiente ‘rebelión’ de los primeros columnistas de El País, contra la línea informativa y editorial ‘sanchista’ del diario.

La parodia de la ‘¡España 2050!’, que acaban de sacar de la chistera de La Moncloa, además de una broma de mal gusto en la España de 2021 que sufre a diario la incompetencia del Gobierno de Sánchez, es otro signo de debilidad del Presidente que no levanta cabeza. Ni sabe frenar la tendencia negativa que lo llevan en volandas al descalabro electoral que le anuncian las encuestas (ayer SigmaDos para Antena 3 TV, escaños: PP 133; PSOE 101).

Y, naturalmente, esta situación tiene un duro impacto en el PSOE, por más que Sánchez diga que no habrá elecciones hasta dentro de ¡32 meses!, lo que no depende de él sino de Podemos, ERC y Bildu, y desde luego de lo que ocurra en el PSOE, empezando por ‘las primarias’ de Andalucía.

O de lo que pueda pasar en su buque insignia mediático El País -la SER  arrastra el lamentable espectáculo que le consintió a Pablo Iglesias- donde estamos asistiendo a una incipiente rebelión de primeros columnistas del periódico contra la línea editorial e informativa ‘sanchista’ de la Dirección, como lo hemos visto en recientes artículos de Cebrián, Caño, León Gross, Azúa, Savater, etcétera, todos en contra de Sánchez y su Gobierno.

Y conscientes de la grave situación española y la necesidad de formar -‘a la italiana’, si tuviéramos un Mario Draghi- un gobierno de ‘unidad nacional’. Lo que no parece posible porque nunca lo aceptaría Pablo Casado, sin riesgo de hundirse como Cs en Murcia y en beneficio de Vox. Y menos aún con un Sánchez en franca decadencia, motivo por el que Casado exige elecciones anticipadas.

El gobierno separatista de coalición de ERC y JxC que ahora presidirá Pere Aragonés en Cataluña tampoco es una buena noticia para Sánchez, porque el ‘efecto Illa’ del PSC queda marginado en el rol de convidado de piedra del nuevo festín soberanista que hundirá, más si cabe, la convivencia y la crisis de la economía en Cataluña.

Lugar donde en el corto plazo se esperan los indultos de Pedro Sánchez a los golpistas catalanes del ‘procés’. Los que empeorará la ‘mala fama’ del Presidente Sánchez, y ya veremos si estas medidas ‘de gracia’ no se topan con el Tribunal Supremo (hay jurisprudencia para frenarlos) y además no acaban provocando movilizaciones de protesta ciudadana en toda España.

Naturalmente, Sánchez cree que todo esto es pasajero, que las vacunas, los fondos europeos, el poder del BOE y su influencia mediática darán la vuelta a este momento difícil que está pasando y que él superará pronto aplicando su ‘Manual de resistencia’. Aunque esta vez su mayor adversario es mucho más importante que la Oposición política al ‘Sanchismo’: es la realidad.