No estamos a salvo del virus ni de Sánchez

El Banco de España acaba de derramar un jarro de agua fría sobre las muy optimistas previsiones económicas con las que Pedro Sánchez ha querido tapar su seria derrota en Madrid diciendo: ‘la potencia de la recuperación -económica en España- es todavía incierta’.

Como incierta sigue siendo la mejora sanitaria muy a pesar del avance de la vacunación y con una incidencia media de 166 contagios por cada 100.000 habitantes (más de 5.000 en el día de ayer).

Lo que, por ejemplo, mantiene a España fuera del turismo del Reino Unido, que es esencial para la campaña estival hispana. Y a sabiendas que, como dice el BE, la recuperación plena del turismo será una pieza determinante para los actuales objetivos de crecimiento español en 2021.

Pero el presidente Sánchez sigue jaleando su optimismo providencial y nos anuncia la llegada, en junio, de 13 millones de vacunas Pfizer, como si ya estuvieran puestas. Porque su plan es crear un espejismo de euforia, que invite a los ciudadanos a olvidar sus problemas cotidianos y la realidad.

Pero los ciudadanos ya saben que Sánchez no dice la verdad y, por ello, lo han castigado severamente en las elecciones de Madrid. Y en las últimas encuestas de intención de voto el PSOE aparece, a nivel nacional, por detrás del PP lo que es toda una señal.

Y esperemos que la pandemia no empeore en España como consecuencia del levantamiento del ‘estado de alarma’, que Sánchez no quiso ampliar. Y que ha dejado un vacío jurídico (ahora estamos a la espera de lo que diga el Tribunal Supremo sobre las competencias de las CC.AA.) en lo que se refiere a la movilidad inter regional y provincial y también en lo relativo al toque de queda.

Lo que podría tener consecuencias de un repunte de la pandemia si, ahora que llega el buen tiempo y se permite la movilidad, crecen los botellones festivos de los jóvenes en los fines de semana y los reencuentros familiares y amistosos.

Lo que podría aumentar los contagios del virus, aunque el Gobierno confía en el escudo del ritmo creciente de vacunación que no va tan rápido como dicen en Moncloa y que flaquea los fines de semanas. Mientras el Ejecutivo sigue sin saber qué hacer con la segunda dosis pendiente de AstraZeneca, y va con notable retraso en la vacunación en personas mayores de 50 años.

De manera que hace falta más prudencia del Gobierno y más prevención de los ciudadanos que todavía no están a salvo. Y que se resisten a gastar sus ahorros que, como lo subraya el Banco de España, son imprescindibles para reactivar la economía nacional.

Pero la gente no se quiere arriesgar a gastar porque no se fían de Sánchez ni de la situación sanitaria y económica del país porque todo está pillado con alfileres y el presidente y portavoz de La Moncloa, Pedro Sánchez, es bien conocido en España por no decir la verdad.