Reflexión en Moncloa y la ‘bola de nieve’

Muchas cosas han ocurrido y están pasando en España después de las elecciones del 4-M en Madrid. Y todo ello será objeto de un largo fin de semana de reflexión en el Palacio de La Moncloa donde el Presidente y sus más cercanos colaboradores deberán analizar lo ocurrido y preparar sus próximas decisiones y actuaciones en varios frentes.

Para empezar en el Gobierno donde ahora se va a incorporar por parte de Podemos la ministra Ione Belarra que además es la candidata a sustituir a Pablo Iglesias en la secretaría general de Podemos, en pos de una extraña bicefalia que la sitúa a ella al frente de Unidas Podemos y a Yolanda Díaz como vicepresidenta y futura candidata de UP a la presidencia del gobierno.

Un ascenso de Belarra que acabará chocando con Diaz y cuya presencia en el Consejo de Ministro puede incomodar a la ministra de Defensa Margarita Robles, a la que Belarra ha descalificado en reiteradas ocasiones en Twitter.

Y debe cuidarse Sánchez de los movimientos de Iglesias en la oscuridad -‘el morito no está muerto’- porque tenemos la impresión de que Iglesias quiere llevarse a su tumba y a los infiernos a Sánchez, dinamitando el Gobierno de coalición -como dinamitó la campaña en Madrid para hundir al PSOE- y con esa ruptura provocar elecciones generales anticipadas.

Asimismo, Sánchez debe reconocer que lo ocurrido en Madrid no solo es fruto del ‘efecto Ayuso’ en el comercio y la hostelería madrileña sino que también responde un incipiente rechazo al liderazgo nacional de Sánchez, como lo reconocía en su editorial el diario ‘sanchista’ El País con un simple ‘pellizco de monja’ en el que decía ayer:

‘’El voto (en los comicios del 4-M) constata el rechazo de una parte de la población madrileña a las políticas del Gobierno de Sánchez, y en especial a la geometría parlamentaria que incluye a ERC y Bildu. Este disgusto no se proyecta en todo el territorio español; pero sería un error estimar que es un hecho exclusivo de Madrid’.

El País -que también figura entre los perdedores de los comicios del 4-M- podía haber sido más claro y, en vez hablar de los pactos de Sánchez de ‘geometría variable’, pudo hablar de pactos de Sánchez con el populismo anti democrático de Podemos, los filo etarras de Bildu y los separatistas y golpistas de ERC.

Lo que nos conduce a otra de las cuestiones en ciernes: la formación del nuevo gobierno catalán -donde querría participar el PSC- y a los indultos prometidos por Sánchez a los golpistas catalanes y especialmente a ERC, tras su apoyo en la investidura de 2020 y a los PGE de 2021. Indultos que abrirán un nuevo debate político nacional.

Por supuesto, en la agenda del fin de semana Sánchez deberá abordar las crisis del PSOE en Madrid y Andalucía. Y especialmente en el Sur donde Susana Díaz tiene poco que perder y podría utilizar las primarias para lanzar en el PSOE y ante la opinión pública nacional un discurso contra Sánchez, el ‘sanchismo’ y sus alianzas Frankenstein.

Lo que Sánchez con astucia y ‘generosidad’ debería de evitar por más que no olvide que Díaz conspiró contra él en el Comité Federal del 1-O de 2016. Ella tiene poco que perder y culpará de su fracaso electoral en Andalucía a finales de 2918, al precio que Sánchez pagó a Iglesias, Junqueras, Otegui y Puigdemont en la moción de censura contra Rajoy del 1 de junio de 2018 que le llevó al poder.

Por último y tras la desaparición de Cs, Sánchez debe replantear su relación con el PP tanto en la renovación del Poder Judicial -lo que se dice que está cerca- como en el proceso de control y reparto de los Fondos de la UE para España, lo que necesita un amplio consenso nacional y reabriría su relación Casado y el PP.

El 4 de mayo en Madrid, a pesar de su tiempo primaveral, echó a rodar por toda España una ‘bola de nieve’ que no parará de crecer sobre lo vulnerable que ya es el liderazgo nacional de Pedro Sánchez. El que él espera relanzar con la mejora de los contagios y la vacunación contra la pandemia y con la la llegada de los Fondos de la UE, para mejorar la economía y el empleo.

Pero Sánchez sabe que ni una cosa ni la otra irán tan rápidas como espera y necesita. Y que Cataluña es ‘un polvorín’ e Iglesias un peligro. Por lo que debe guarecerse en un PSOE unido y sin conflictos y en una nueva relación con el PP.  De lo contrario la ‘bola de nieve’ en contra de su liderazgo, dentro y fuera del PSOE, va a crecer.