Canciones para después de la batalla del 4-M en Madrid

La suerte de las elecciones madrileñas está echada por más que la izquierda haya aprovechado la festividad del 1 de Mayo para movilizar a sus votantes. Como tampoco favorecerán a la derecha los actos programados hoy de la fiesta madrileña del Dos de Mayo.

Y puede que ni siquiera los dos últimos escándalos de la campaña, como son las encuestas fraudulentas e ilegales de Tezanos en el CIS, y la noticia de que dos de los guardaespaldas de Iglesias violentaron el mitin de Vox en Vallecas, agredieron a varios policías y fueron detenidos.

Pero lo que los grandes líderes nacionales y regionales en liza ahora deben hacer es preparar sus respectivos discursos (en caso de Iglesias es la misma persona) de la noche electoral porque esas alocuciones serán importantes como los resultados. No en vano la batalla de la opinión pública suele ser crucial en toda noche electoral.

Por ejemplo, si se confirma la victoria de Ayuso el 4-M sin que el PP sume más escaños que PSOE, MM y UP, está claro que desde la izquierda se dirá que ‘Pablo Casado está en manos de Vox’. Incluso aunque Vox renuncie a exigir su entrada en el gobierno de Ayuso y se conforme con una externa colaboración.

Y mucho ha de medir, en caso de victoria, Ayuso sus palabras sin atacar a sus adversarios y ofreciéndose a gobernar para todos los madrileños sin distinción ideológica alguna. Y evitando toda actitud de venganza o desprecio a la que será su nueva oposición. Y menos aún aludir mal a Cs si este partido no entra en la Asamblea de Madrid.

Como no debería Pablo Casado, en caso de que Cs se hunda, hacer leña del árbol caído de Inés Arrimadas sino pasar de puntillas sobre su crisis sin entrometerse en Cs -ni él ni Cantó- si las cosas les van muy mal el 4-M. Y menos aún debería Casado sacarse de la chistera del PP un conejo blanco llamado Albert Rivera, si es que el líder del PP pretende avanzar en pos de la unidad del centro derecha español. Una marcha aún larga que la derecha ha de hacer ‘con mano izquierda’ y pies de plomo.

Si los resultados le confirman a Gabilondo un notorio fracaso (como el que anuncian los sondeos) sabemos que presentará su dimisión como líder del PSOE en Madrid y jefe de la oposición en la Asamblea.

Aunque tememos que no querrá reconocer su gran error de haber dicho al inicio de la campaña que nunca pactaría con Iglesias para, en la segunda parte del debate de Telemadrid, subirse -por orden de Moncloa- al carro de la crispación de Iglesias y proponer un ‘cordón sanitario’ en contra de Vox, que es un partido tan legal como el PSOE. Lo que frustrará la aspiración de Gabilondo al cargo de Defensor del Pueblo.

De Iglesias, si fracasa la izquierda y su resultado es muy inferior al de Mas Madrid, no cabe esperar el reconocimiento del fracaso de su crispación, sino la confirmación de que se va de la política por la puerta de la cocina. Y tras haber intentado aunar a Podemos y Más Madrid, lo que impidió Íñigo Errejón quien, con Monica García, puede ser el segundo triunfador de la noche electoral por detrás de Ayuso.

Un Errejón que no se regodeará en el fracaso de Iglesias aunque por dentro estará eufórico con el resultado esperando que trascienda de Madrid y que tenga eco y correspondencia en la política nacional para Más País.

Por último, si a pesar de sus denodados esfuerzos, Edmundo Bal no logra que Cs entre en la Asamblea de Madrid, deberá reconocer el gran error de la moción de censura en Murcia que Arrimadas pactó con Sánchez y resultó un fiasco y el origen de estas elecciones adelantadas en Madrid.

Motivo por el que Arrimadas deberá dimitir (como Rivera el 10-N) en lugar de escurrir el bulto como hizo en las recientes elecciones del 14-F en Cataluña.

Salvo que se rompan los negros pronósticos de las encuestas para Cs y su candidato Edmundo Bal logre encontrar en la niebla la llave de la Asamblea de Madrid y también de la gobernabilidad.

Y ¿qué dirá de los resultados, si es que el PSOE fracasa, Pedro Sánchez en la noche electoral? Algo triunfalista ya le estarán preparando los estrategas de La Moncloa por si les suena la flauta del triunfo de la izquierda madrileña. Pero si fracasa puede que Sánchez deje solo a Gabilondo y haga una breve declaración. O quizás se conforme con un tuit, huyendo del escarmiento y de su error murciano que se habría convertido en un inesperado regalo para Casado y el PP.