El debate y las encuestas agitan el tablero

El debate de Telemadrid ha dejado en la alta dirección del PP un mal sabor de boca porque Isabel Ayuso no estuvo bien o, mejor dicho, estuvo como es, con su limitada consistencia política y mermado don de palabra. Y eso que tuvo a su alcance, en Madrid y en el gobierno de Sánchez argumentos suficientes para haber derrotado con nitidez a sus principales adversarios.

Pero ahora tiene por delante diez días decisivos para reconducir la situación, lo que no sólo dependerá de ella sino también de lo que hagan y logren Cs y Vox. Porque si Cs desaparece y Vox sigue inflando el salario y las acciones de los ‘menas’ la encuesta que Tezanos le ha hecho a medida a la izquierda, y cuya publicación ha adelantado para unirla al debate televisado, acabará dándole a Ángel Gabilondo una oportunidad.

El debate demuestra que los asesores madrileños de Ayuso no funcionan y que el ‘estado mayor’ del PP se equivocó con la operación Toni Cantó y los ataques a Cs, tras la convocatoria electoral. Y sin considerar las posibles consecuencias del fracaso de Cs, que podría tirar a la papelera casi 100.000 votos del centro derecha, en beneficio de la izquierda si no logra el 5% de los votos.

Y en estas circunstancias lo que interesa saber a los ciudadanos de Madrid es que puede ocurrir en la Comunidad Madrileña si Ayuso renueva el poder o si Pedro Sánchez desembarca en la CAM ampliando su inmenso poder en la política nacional. Y, en ese caso, causando un enorme descalabro al PP si perdiera su buque insignia en el ámbito regional.

En la izquierda, Gabilondo -o quien lo dirige desde La Moncloa y no desde Ferraz- a la vista de los últimos acontecimientos ha dado un vuelco a su posición inicial en la que dijo que ‘con este Pablo Iglesias’ él no pensaba gobernar y ahora está decidido a contar con Podemos en el Gobierno de Madrid, como Sánchez en el Ejecutivo nacional.

Y si eso resulta así Gabilondo subirá los impuestos y cerrará los bares si la cuarta ola de la pandemia continúa, porque sus promesas durarán un abrir y cerrar de ojos como pasó con Sánchez nada más acabar los comicios del 10-N de 2019.

Pero este vuelco de Madrid hacia la izquierda que preconiza y jalea el CIS de Tezanos no se combate ni se desmonta con el mensaje simplista y falso de que en Madrid todo se resume en la disyuntiva entre comunismo o libertad.

Si eso es lo único que Ayuso tiene que ofrecer a los electores de aquí al día 4 de mayo, como si estuviéramos al borde de ‘una guerra civil’, en ese caso las opciones de una victoria de la izquierda mejorarán.

Ayuso necesita, aunque ella no lo entienda, un discurso político sólido, serio y contundente sobre lo que puede pasar en Madrid en una y la otra orilla del río Manzanares a partir del 5 de mayo.

En la izquierda Gabilondo ha jugado hasta ahora a ocultar sus cartas para buscar votos de Cs, pero al tenderle la mano a Iglesias se ha quitado la mascarilla de la política porque en Moncloa consideran que el ‘tridente’ de la izquierda funciona y les puede dar una oportunidad de victoria que semanas atrás parecía inalcanzable.

Y puede que todavía estén lejos de ese objetivo, pero para ello Ayuso y los estrategas de Génova 13 tendrán que reaccionar. Al día de hoy son muchos los políticos y analistas del flanco conservador que consideran que el debate del miércoles no alterará el resultado electoral que se esperaba antes de la cita de Telemadrid.

Pero sí hay algo que está cambiando: el estado de ánimo de los partidos en liza de uno y otro bloque ideológico: en la izquierda dicen que ‘hay partido’; y en la derecha que ‘Ayuso resistirá ’.