Gabilondo está perdido y Moncloa lo va a hundir

La declaración de Gabilondo en la que le dice a Ayuso que ‘no tiene más proyecto que confrontar con Sánchez’ es una confesión de parte de lo mal que le van las cosas al PSOE y a Gabilondo en la campaña electoral de Madrid.

Así lo confirma la última encuesta de Sigma-2 que otorga al PP de 56 a 60 escaños mientras que al PSOE lo sitúa entre 29 y 31 diputados, perdiendo como poco 6 escaños de los 37 que logró en 2019.

La culpa de que Ayuso confronte con Sánchez la tiene Sánchez, que se lanzó e implicó personalmente en la campaña madrileña (como lo hizo Iglesias pero dejando el Gobierno) y mandó ministros y altos cargos de su Gabinete en apoyo de Gabilondo.

Lo que es una manera de reconocer, por Sánchez, de que la batalla de Madrid tiene envergadura de contienda nacional, como lo subrayan casi todos les medios de comunicación. Y lo que va a incluir la lectura sobre lo que piensan los ciudadanos de las políticas sanitaria y económica de este Gobierno de Sánchez.

Y si eso es así se entiende que Ayuso desprecie a Gabilondo y busque el cuerpo a cuerpo con Sánchez, entre otras cosas porque ello la presenta como David frente a Goliat y le garantiza presencia en todos los medios audiovisuales de alcance nacional.

Por eso Gabilondo se lamenta de que Ayuso no le haga caso con estas palabras ‘Pedro Sánchez es Pedro Sánchez y yo soy Ángel Gabilondo y quien se presenta a estas elecciones soy yo’.

Sánchez dudó, al convocarse las elecciones, si mantener a Gabilondo como su candidato en Madrid y se habló del desembarco de Margarita Robles a lo que la ministra de Defensa se negó. Y entonces los estrategas de Moncloa decidieron hacer de la necesidad virtud y obligaron a Gabilondo a decir que él era ‘soso y serio’.

Pero esta jugada no les funcionó y al final optaron por el desembarco de un Sánchez aguerrido en la campaña de Madrid. Un Sánchez que eclipsa a un Gabilondo moderado que busca votos de Cs.

Y un Sánchez que además tiene una pésima imagen en Madrid. El lugar donde el PSOE no solo compite con el PP sino sino también con UP e Iglesias y con Más Madrid y Errejón, que si tienen buena imagen y prestigio en la periferia de Madrid.

Lo que complica más si cabe la posición de un Gabilondo que es un buen político y buena persona, al que desde La Moncloa les están obligando a hacer y a decir cosas que no encajan con sus buenas maneras ni con su carácter político y personal. Y así, entre unos y otros, al pobre Gabilondo, que parece perdido, lo van a hundir.