Los políticos cada vez lo ponen más difícil

Estos políticos nuestros saben, como cualquier ciudadano de a pie y en el Gobierno con mayor motivo, el alcance y la gravedad de la crisis sanitaria y económica de España y también de la UE. Y saben que para hacer frente a este desafío la unidad nacional y la estabilidad política son imprescindibles.

Y eso es lo que practican primeras naciones de Europa, Alemania, Francia e Italia y lo que sería lógico que ocurriera en España. Pero los acontecimientos nacionales y especialmente la batalla electoral de Madrid a corto plazo, por un lado, y las facturas que Sánchez todavía tiene pendientes de pago por su investidura con ERC y PNV, hacen que, lejos de facilitar la unidad del país, estemos avanzando hacia una fractura cada vez mayor.

Es cierto que desde la Unión Europea y las instituciones de Bruselas se nos sigue con preocupación e interés por la especial gravedad de la situación política e institucional española. Y porque la UE no puede permitir que la cuarta potencia demográfica y económica de la Unión entre en una crisis sin fondo y sin solución.

Y también porque los gobiernos de las naciones que avalan los Fondos UE para la reconstrucción económica no están dispuestos a entregar un euro a un país que no cumpla con las normas de reformas estructurales, y que no garantice la seguridad jurídica a tan poderosa inversión de 140.000 millones de euros en los próximos seis años.

Pero esas condiciones y vigilancia europea son una cosa y otra muy distinta es la necesidad de un gran acuerdo nacional entre PSOE y PP, lo que al día de hoy resulta imposible y menos aún mientras dura la campaña electoral de Madrid.

La responsabilidad máxima del desencuentro entre los dos grandes partidos nacionales la tiene el Presidente del Gobierno que es a quien le corresponde la iniciativa. Pero si el Presidente afirma, como dijo el pasado miércoles en el Congreso sin decir verdad, que las vacunas van muy bien y que los fondos europeos están al llegar, pues entonces el diálogo se hace inútil porque nada se puede construir fuera de la realidad.

Además, en la contienda de Madrid Casado espera salir reforzado con una importante victoria electoral, sobre todo si se confirma el hundimiento de Cs y el PP se presenta como único líder del centro derecha español. Lo que sin duda a Sánchez no le va a gustar y buena culpa que él tendría de ello por su fallida aventura murciana con Cs por la que pagará un alto precio en Madrid.

A Sánchez le temen en su partido y no lo respetan en la oposición. Y está encastillado y atrincherado en el búnker de La Moncloa amparado por su aparato de propaganda y su red de medios de comunicación. Y cada día que pasa esta de peor humor porque no tiene suficientes vacunas y porque los fondos europeos van muy lentos y con mucha complicación.

Y sobre todo porque Sánchez acaba de decir a los españoles que todo va muy bien y camino de mucho mejor y eso es mucho mentir a quienes están sufriendo a diario en sus casas, familias, trabajo y empresas, una dramática situación. Y es por ello que, para empezar, en estas elecciones madrileñas a Sánchez los ciudadanos esas mentiras triunfalistas no se las van a perdonar.