La reiterada ‘marcha triunfal’ de Sánchez

El mitin del pasado ‘martes y 13’ de Pedro Sánchez en La Moncloa, luego reiterado el miércoles ‘14 de abril’ -aniversario de la II República citado por Sánchez en el Congreso- nos llevan por un camino sin retorno que conduce al oscuro lugar que recuerda la puerta del infierno de Dante donde escrito está: ‘perded toda esperanza’.

Esa es la conclusión que se obtiene de los monólogos del presidente sobre la muy grave situación sanitaria y económica del país sobre la que Sánchez dice tener en sus manos, sin decir verdad, unos planes maravillosos para la modernización y recuperación del país que, sencillamente, no existen.

Y que para que existieran y funcionaran con eficacia y diligencia haría falta un gran acuerdo de unidad nacional que Sánchez desprecia, como la zorra a las uvas fuera de su alcance, porque sabe que nadie del ámbito democrático y constitucional del arco parlamentario del Congreso quiere pactar con él.

El Plan de Recuperación Económica que el Gobierno debe presentar ante la Comisión Europea de Bruselas no ha sido presentado, -y ya va con retraso-sencillamente porque aún no existe y ni siquiera ha sido aprobado por su Gobierno, ni cuenta con el necesario acuerdo de los sindicatos y la CEOE.

De manera que lo único que tiene Sánchez es una lista de sectores en los que dice que volcará el cuerno de la abundancia de los Fondos de la UE, que tampoco existen -están bloqueados en Alemania y en Polonia - y para los que Sánchez necesita previamente un Plan con reformas estructurales de las que nunca habla y que deben ser aprobadas por la UE.

Entonces ¿a cuento de qué vienen esos mítines triunfales del Presidente montados sobre la nada y un fatuo autobombo de cartón? Pues puede que eso se deba a la megalomanía de un personaje que se cambia de traje, en La Moncloa, para hacerse una foto con sus cuatro vicepresidentas -‘cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma...’-. O puede que todo este fuego de artificio esté destinado a la campaña electoral de Madrid.

Como puede que Sánchez lance confetis al aire para disimular porque se ha topado con la cruda realidad de la UE donde no caben artes malabares. Lo que explicaría el porqué huyó del Gobierno, como alma que lleva el diablo, su vicepresidente Pablo Iglesias.

Dejando este ‘profeta’, ahora predicando por Madrid, a 500 colocados de UP en la Administración, y convencido de que el Gobierno de coalición ha llegado al final, porque Podemos no puede aceptar las duras exigencias de los ‘hombres de negro’ de Bruselas y por eso se romperá.

Lo que sí tiene Sánchez en La Moncloa es un enorme aparato de propaganda y los hilos con los que manipula sus medios afines e invadidos de comunicación. Pero eso en la Unión Europea no le sirve para nada. Ni en los hospitales, ni ante la ciudadanía desesperada por pandemia, las muertes (más de 150.000 personas fallecidas), la enfermedad y la incertidumbre que produce ver que no llegan las vacunas ni el turno de vacunación.

Esto no tiene arreglo. Nadie está al mando de la pública gestión. Vivimos en un régimen personalista de poder que ocupa un presidente sin una mayoría solida y estable en un Parlamento donde volvimos a escuchar un remedo de ‘la marcha triunfal’ escrita por falsos poetas de la propaganda oficial.

Y sin que en el discurso presidencial, lleno de trucos y de morcillas de otras arengas harto conocidas, se escuchara una sola verdad y un verdadero Plan para sacar a España de este infierno con un gobierno del primer nivel y una política de unidad nacional.