Sánchez, el africano

Extraña y desconcertante la agenda internacional y diplomática de Pedro Sánchez que acaba de iniciar gira africana cuando en España, seguimos pendientes del imparable caos de las vacunas, en nuestro país como en la Unión Europea, donde Alemania ha roto la cohesión y, como antes hicieron Polonia y Hungría, se dispone a comprar vacunas a Rusia.

Lo que había explorado la presidenta Ayuso desde Madrid y lo que le valió críticas del Gobierno -y del diario El País- y ahora, vista la decisión de Berlín, se aprecia que la madrileña tenía razón.

El primer país de África que debió haber visitado Pedro Sánchez tras ser investido presidente era Marruecos según la tradición en la especial relación entre ambos países vecinos. Pero Sánchez despreció, es norma, y optó por otro vecino como es Francia, lo que molestó al Gobierno de Rabat.

Luego Sánchez intentó viajar a Marruecos pero la decisión del ex presidente Donald Trump de reconocer la soberanía marroquí del Sáhara Occidental, y una inoportuna declaración de Pablo Iglesias crítica contra las pretensiones de Marruecos, arruinaron y aplazaron el viaje hasta no se sabe cuándo.

Y ahora, cuando el nuevo presidente americano Joe Biden todavía no se ha dignado a llamar a Sánchez por teléfono y el presidente español tampoco se ha reunido con el nuevo presidente italiano Mario Draghi, que es el hombre fuerte del momento en la UE, Sánchez se va de gira africana sin motivos ni prioridades concretas y nadie sabe bien el por qué.

Dicen los portavoces del Gobierno que el contenido del viaje son cuestiones económicas y de inmigración, pero las relaciones económicas de España con Angola y Senegal, los dos países que ahora visita Sánchez, es de muy escasa relevancia y las naciones decisivas para la inmigración española son Marruecos, Argelia y Mauritania que no figuran en la gira del presidente.

Al que acompaña la extraña ministra de Exteriores, Arancha González Laya, de muy escasos conocimientos de la política exterior española y que sufrió un notable revés en los mutuos reproches que mantuvo con el ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Y vamos a ver como termina la sospechosa ayuda del Gobierno de Sánchez de 53 millones de euros a la ruinosa compañía aérea Plus Ultra, porque no sería de extrañar que en todo ello apareciera la larga mano del presidente Nicolás Maduro a través de los accionistas venezolanos de la compañía, que al parecer están siendo investigados en EE.UU., lo podría abrirnos un nuevo conflicto.

No hay duda que tanto USA como las primeras naciones europeas y del ala occidental (Canadá y Australia) se han sorprendido y mucho por la presencia de los comunistas de Podemos en el Gobierno español, y ello ha provocado desconfianza en dichas naciones como también ha ocurrido en la UE y en la OTAN.

Lo que ha debilitado la presencia de España en la escena internacional y lo que tampoco explica la extraña visita de Sánchez a Angola y Senegal.