Los votantes del centro no tienen amo

Puede intentar Pablo Casado si el PP gana las elecciones de Madrid y si Cs no consigue entrar en la Asamblea madrileña hacer un llamamiento a los dirigentes y cargos públicos del partido de Inés Arrimadas (como el que ya han comenzado a hacer), para que se incorporen al PP.

Pero ese intento de dinamitar a Cs, en el que colabora por sus errores la dirección del partido centrista, no le garantiza a Casado ni al PP que todos o muchos de los votantes de Cs se pasen al partido conservador.

Así quedó en evidencia en las recientes elecciones catalanas del 14-F en las que Cs volvió a sufrir una importante derrota -como en las generales del 10-N de 2019- llegando a perder 30 de los 36 escaños que tenían en Cataluña. Pero de esos 30 escaños ni uno solo recaló en las filas del PP, partido que para colmo no solo no mejoró sino que perdió uno de los cuatro diputados que tenía.

Lo que prueba que los votantes del centro político, como los de cualquier otro ámbito del arco parlamentario español, son muy libres de votar a quien ellos decidan y no seguirán los pasos de sus dirigentes camino del PP o de cualquier otro partido.

Los votantes del centro político español han sido decisivos en muchas de las contiendas electorales de este país desde el inicio de la Transición. Y en muchos casos, como ocurrió con el CDS, UPyD y ahora ocurre con Cs, han sido defraudados por culpa de sus dirigentes.

Ocurrió con Albert Rivera cuando tras los comicios del 28 de abril de 2019 desprecio la oportunidad de formar en el centro político un gobierno con el PSOE -sumaban 180 escaños entre los dos partidos- y facilitó la repetición de las elecciones el 10-N. Convencido Rivera de que arrasaría al PP, una vez que Sánchez e Iglesias no se pusieron de acuerdo en el primer intento de formar un gobierno de coalición en la izquierda.

Ahora está en juego la poderosa Comunidad de Madrid y el PP de Casado, al que las encuestas dan la victoria y anuncian un gobierno de Ayuso con los apoyos de Vox, cree que ese triunfo les permitirá reforzar el liderazgo de Casado en el centro derecha llevándose con facilidad a los votantes de Cs en la votación del 4 de mayo y más adelante en los comicios generales.

Votantes de Cs que tras la disparatada y fallida moción de censura de Cs y PSOE en Murcia, seguramente se repartirán entre el PP pero también entre Vox y PSOE como ocurrió en Cataluña.

Pero otros muchos se quedarán en la abstención. Sobre todo si el PP continúa agrediendo a Cs y metiendo la mano dentro de su partido. Lo que constituye una mala estrategia para atraer votantes del centro en Madrid, porque como se dice en la frase que se atribuye a Miguel de Unamuno ante Millán Astray, ‘venceréis pero no convenceréis’.