Sánchez contra Iglesias y Junqueras contra Puigdemont

Mañana martes se celebrarán en Madrid y Barcelona dos duelos políticos de altura: en la despedida, de abrupta manera, de Pablo Iglesias del gobierno de Pedro Sánchez; y en el posible fracaso de investidura de Pere Aragonés en Cataluña si JxC mantiene su oposición a ERC, tras la que se esconde un irreconciliable desencuentro político y personal del preso Oriol Junqueras y el prófugo Carles Puigdemont.

La relación política y personal entre Sánchez e Iglesias está rota o en pésima situación como ha quedado demostrado por la ausencia de encuentros de ambos políticos en las últimas semanas. Y por la falta de respeto y cortesía con las que el vicepresidente Iglesias le ha anunciado al presidente Sánchez que se marchaba del Gobierno.

Lo que Iglesias hizo en una breve comunicación telefónica, cinco minutos antes de emitir un vídeo a la opinión pública, y cuando Sánchez participaba en Francia en un homenaje a Manuel Azaña en la compañía del presidente Macron. Una decisión la de Iglesias que ambos debían de haber hablado personalmente y comunicado juntos a la opinión pública.

Y que ha dejado sorprendido a todo el Gobierno y la clase política que, al margen de la batalla de Madrid sin duda importante para Podemos, todavía no sabe los verdaderos motivos de la ‘espantada’ de Iglesias. Ni sus planes de futuro porque desde luego lo que no hará Iglesias es dejar el Gobierno y el Congreso de los Diputados para quedarse en un escaño de la Asamblea de Madrid.

Y si malas son las relaciones de Sánchez e Iglesias, peores son la de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont que ni siquiera se hablan por teléfono y se acusan mutuamente de: la ‘cobardía’ de Puigdemont por salir huyendo a Bruselas tras fallido golpe de Estado del 27-O de 2017; y de la ‘traición’ de Junqueras por apoyar la investidura y los PGE de Pedro Sánchez.

Aunque ambos, a través de sus próximos representantes Elsa Artadi por JXC y Pere Aragonés por ERC, mantienen abierta una línea de diálogo para la formación de un gobierno separatista en Cataluña en pos de exigir que se les conceda: una ley de amnistía a los presos y prófugos golpistas y celebrar un nuevo referéndum de autodeterminación. Exigencias inaceptables porque están fuera del marco constitucional.

Pero que ERC y JxC plantean como objetivos máximos de la legislatura, aunque discrepan en el ritmo y diseño de la ‘hoja de ruta’ de este nuevo desafío al Estado. El que Puigdemont pretende liderar desde Bruselas utilizando un órgano fantasmal llamado el ‘Consejo de la República’, a cambio de ceder a Aragonés la presidencia de la Generalitat, dado que en los pasados comicios del 14-F ERC logró 33 diputados y JxC 32.

Pero cabe pensar que JxC, como lo insinuaron ayer, este martes continúe votando en contra de la investidura de Aragonés por orden de Puigdemont (y porque los herederos de la antigua convergencia no quiere que sea ERC quien presida la Generalitat), y con el objetivo de una repetición electoral una vez que ha desaparecido el PDeCAT que el 14-F le quitó la victoria a JxC.

Mientras que en Madrid este martes Iglesias asistirá a su último Consejo de Ministros y renunciará al escaño del Congreso para poder entrar en las listas de candidatos a la Asamblea de Madrid. En la que sin duda no se quedará para poder seguir su propia ‘hoja de ruta’ política y personal. La que ahora es un misterio que Iglesias -si ya sabe lo que quiere hacer- no ha querido desvelar.