Iglesias fuera del Gobierno a final de marzo

Parece que a ‘este Pablo Iglesias extremista’ como lo llama Ángel Gabilondo no lo quieren en ninguna parte. Ni en el Gobierno de España donde ya están deseando que se vaya de una vez, y puede que antes de final de mes -y no a mediados de abril como pretendía- para poder ser candidato en Madrid.

Y tampoco en el PSOE madrileño donde le anuncian que no cuentan con él para el caso, difícilmente probable, de que pudieran formar gobierno. Ni lo quieren ver dirigentes y militantes de Más Madrid entre los que figuran Íñigo Errejón y otros ex fundadores de Podemos a los que Iglesias trató a patadas hasta echarlos del partido.

En realidad todo apunta a que Iglesias -como el Papa Francisco- necesita un psiquiatra pero no por cuestiones existenciales sino porque anda fuera de sí. Y hasta en UP parece tener algún problema, mientras juega partidas rápidas de ajedrez en tres tableros: nacional, madrileño y catalán donde es posible que también esté enredando de cara a la esperada, este viernes, investidura de Pere Aragonés en el parlamento catalán.

Con sus provocaciones, desafíos inútiles y estridencias en el Gobierno este personaje que es Iglesias no solo ha perdido la oportunidad de convertirse en un gobernante y un político útil para el país, sino que ha dejado claro que la gestión pública no le interesa y sino que le aburre por lo nunca tendrá otra oportunidad de acceder a una posición de poder. Porque lo suyo es algo muy distinto: la intriga para destruir lo que le rodea.

Pero mientras tanto se acaba de meter en el jardín madrileño donde a su pesar ha creado problemas e inquietudes entre los partidos de la izquierda y ha favorecido la campaña electoral de Isabel Ayuso de PP, porque es tal el rechazo que genera en el centro derecha que en las encuestas no cesan de subir las expectativas del PP.

Aunque también es cierto que Iglesias llega a Madrid para impedir que Podemos desaparezca de su Asamblea y eso lo va a conseguir aunque Ayuso renueve la presidencia y aunque el PSOE y Más Madrid pierdan escaños lo que será una mala noticia para Sánchez y un triunfo añadido para Iglesias.

Y puede que camino de su despedida de la primera línea de la política ahora que ha nombrado a Yolanda Díaz (dejando de lado a Irene Montero) como su sucesora, pero no despidiéndose del todo la política porque de momento Iglesias mantiene el cargo de secretario general de UP y el escaño en el Congreso. Desde luego donde no se quedará después del 4-M es en un escaño regional de la Asamblea de Madrid.

Máxime después de haber sido eurodiputado, diputado del Congreso y vicepresidente del Gobierno. Además de fundador y líder de Podemos. Y todo ello en tan solo siete años y desde que irrumpió en la política nacional a primeros de 2014. Una carrera sin duda fulgurante que puede estar a punto de acabar y se descuida bastante mal.