Iglesias quiere ser el interlocutor del Gobierno con la Generalitat

Crece el malestar de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias a propósito de la negativa de Podemos a apoyar la investidura de Salvador Illa en Cataluña para posicionarse del lado de Pere Aragonés y de ERC en contra del PSC.

Una estrategia de Podemos con la que Iglesias pretende convertirse en el interlocutor de privilegio del Gobierno de España con la Generalitat, por más que semejante actitud de enésima deslealtad a Sánchez y al PSOE no deje de ser otra fractura, y ya van muchas en el seno del Gobierno de coalición.

En su defensa Iglesias dirá a Sánchez -si es que se encuentran en próximos días y en privado- que gracias a su especial relación con ERC y JxC se logró ganar la moción de censura contra Rajoy, y posteriormente con ERC y Bildu la investidura de Sánchez y la aprobación de los PGE de 2021.

Pero todos esos méritos de la censura a Rajoy no le sirvieron a Iglesias cuando tras las elecciones del 28 de abril de 2019 intentó entrar en el Gobierno de Sánchez y fracasó. Aunque luego, tras los comicios del 10-N de ese año Sánchez, tras el hundimiento de Cs, sólo tenía dos opciones: la gran coalición con el PP pactar con Podemos.

Y al final Sánchez pactó con Iglesias. El que ahora ‘traiciona’ al PSC y al mismo tiempo pretende colocar a dirigentes de Podemos en el Gobierno separatista de la Generalitat. Y de esa manera Iglesias se convertiría en el interlocutor de privilegio entre Madrid y Barcelona, donde además tiene a Colau al frente del Ayuntamiento de la ciudad condal.

Pero Sánchez también es muy suyo y está indignado con Iglesias mientras medita que hacer con el Gobierno de coalición una vez que se despeje la incógnita del gobierno catalán. A sabiendas Sánchez que Podemos no es imprescindible para la estabilidad de su gobierno sino un obstáculo para la negociación y traspaso de los fondos de la UE y la renovación del Poder Judicial.

Y sabiendo también Sánchez que tiene los PGE de 2021, en los próximos meses vacunas para proteger a la población y para el otoño los fondos UE para la recuperación económica del país.

Como tiene Sánchez la potestad de convocar y adelantar elecciones cuando quiera aunque imaginamos que a partir de la primavera de 2022 cuando la pandemia y la crisis de la economía estén superadas y en vía de mejora.

Y en un momento en el que las crisis del PP y Cs son importantes y en el que está subiendo como la espuma Vox. Así lo acredita la última encuesta de Electomanía de este domingo que daba: al PSOE un 28,5 % en intención de voto; al PP un 21,2; a Vox el18,9; a Podemos el 10,5; y a Cs el 4,9. Es decir, Abascal está a tan solo 2,3 puntos de Casado con Vox con tendencia al alza y comiéndose, como pasó en Cataluña, muchos de los votos de Cs y también del PP.

Y este escenario para Sánchez es ideal para cualquier estrategia que pueda incluir un adelanto electoral. Pero antes Sánchez tendrá que decidir qué hace con el gobierno de coalición y con Iglesias. Y la esperada respuesta a estas dos interrogantes no tardará en llegar porque a finales de la semana que ahora comienza sabremos qué pasará con el nuevo gobierno catalán.