El Presidente con el Rey en Martorell

Está muy bien que el Rey Felipe VI haya viajado a Cataluña en la compañía del Presidente Pedro Sánchez para festejar el 70 aniversario de la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). Donde el monarca ha pronunciado un discurso en apoyo del sector de la automoción y la fabricación de coches eléctricos españoles para lo que, según don Felipe VI, hace falta una buena dosis de ‘liderazgo y compromiso’ para hacer frente a los duros competidores.

Al acto no ha asistido ningún representante del Gobierno de la Generalitat, a pesar de que estaba prevista la presencia del número dos del Govern, Albert Castellanos, quien en el último minuto anunció su ausencia en un gesto de lamentable descortesía.

El que se interpreta como una crítica de ERC y del Govern a la monarquía en un momento en el que el presidente en funciones está negociando un pacto de Gobierno de ERC con JxC y CUP. Como si esa ausencia institucional en tan emblemática fábrica catalana y en este momento de crisis del sector de la automoción no incluyera un desprecio a los fabricantes de Seat y a todos sus trabajadores,

Pero el nacionalismo separatista y pro golpista es así, y mal que les pese no deja de ser una coincidencia que estos dirigentes catalanes lleven apellidos tan españoles como Aragonés y Castellanos, llevando en su nombre la que es su penitencia y su contradicción.

El viaje incluye también otra lectura por la presencia conjunta del Presidente del Gobierno con el Rey de España en un momento de duras críticas a la monarquía por parte del nacionalismo soberanista y la extrema izquierda de Podemos, con motivo de las recientes polémicas surgidas en torno al Rey Juan Carlos I y las infantas Cristina y Elena.

De ahí que este encuentro en Martorell del Rey y el Presidente se entienda como un apoyo intencionado y expreso del Presidente a La Corona en clara respuesta y discrepancia con las últimas declaraciones de su vicepresidente Iglesias.

Desde que Sánchez vetó el pasado mes de septiembre un viaje del Rey Felipe VI a la Escuela Judicial en Barcelona, una decisión equivocada con la que se prohibió al Jefe del Estado viajar por el territorio nacional, Pedro Sánchez estaba en deuda de respeto con el monarca y la institución. Y ahora puede que esté intentando rehacer aquel lamentable veto, nunca visto en la Transición española ni en ninguna democracia europea.

De ahí que la presencia conjunta del Presidente y el Rey en Martorell tenga otras lecturas añadidas. Y ahí incluida la de que Sánchez empieza a saber que su pretensión de que Salvador Illa pueda ser el nuevo presidente de la Generalitat es una misión imposible porque este falso ‘Aragonés’ se echa al monte separatista como las cabras de Puigdemont.

Y entre otras cosas para evitar lo que más teme un soberanista catalán: que sus compañeros de este viaje a ninguna parte le llamen ‘botifler’ (traidor). Que es en suma lo que es Pere Aragonés un traidor a Cataluña y al Estatuto, así como a la Democracia, el Estado de Derecho y la Constitución.