Sánchez debe optar entre los fondos de la UE e Iglesias

Mientras continúa el baile de las intrigas de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sobre la renovación del Poder Judicial, y se mantiene la crisis en torno a La Corona, y otras instituciones del Estado (Cataluña ahí incluida), en la Unión Europea crece la preocupación con la estabilidad política de España.

Y desde Bruselas se mandan a Madrid severas advertencias en las que se exigen al Gobierno de Sánchez tres condiciones: respeto a La Corona y a las instituciones democráticas; garantía de la independencia del Poder Judicial y la vigencia del Estado de Derecho; y el compromiso de hacer las ‘reformas estructurales’, antes de iniciar el envío a España los fondos de la UE para la recuperación económica del país. Fondos sin los que el Gobierno de Pedro Sánchez no podrá sobrevivir.

Esos fondos, de 140.000 millones de euros, que España espera poder recibir en ayudas no reembolsables y créditos blandos, son imprescindibles tanto para España como para que Pedro Sánchez continúe el frente del Gobierno y pueda concluir con éxito la legislatura.

Pero si el presidente Sánchez no respeta la independencia del Poder Judicial  y el Estado de Derecho (como ya se lo ha advertido la Comisión de la UE), y no ofrece estabilidad de las instituciones empezando por La Corona, ni hace las reformas estructurales que exige la UE (en transición digital y ecológica y cuestiones sociales como la reforma laboral y de pensiones), será imposible que Sánchez continúe al frente del poder.

Porque si la UE bloquea los fondos de la recuperación económica y social de España este país se sumergirá en una espiral de ruina y de rebelión de una gran mayoría de la sociedad, que podrán a Sánchez y su gobierno del PSOE con Podemos al borde de un estrepitoso fracaso.

Y quien hoy se opone de una manera frontal y desde el interior del Gobierno a las citadas ‘reformas institucionales’, la estabilidad institucional y respeto a La Corona y a la independencia del Poder Judicial y respeto al Estado de Derecho son el vicepresidente Pablo Iglesias y sus ministros de Podemos. Por lo que Sánchez no tendrá más remedio que optar definitivamente entre la opción democrática y europea y el populismo destructivo de Iglesias.

Y es por ello por lo que, a pesar de la crisis reiterada de la fortuna opaca del Rey Juan Carlos I, Sánchez ha querido subrayar la ejemplaridad del Rey Felipe VI, al tiempo que ha calificado de ‘inadmisibles’ las declaraciones de Iglesias contra la democracia española, intenta acordar con el PP la pronta renovación del Poder Judicial, y parece decidido a abordar las ‘reformas estructurales’ que les exige la UE para avanzar a medio plazo hacia la ‘convergencia fiscal’ de la eurozona.

Reformas sobre las que marcará una línea recta de actuación el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi. Lo que le obliga a Sánchez, tras expulsar a Iglesias y a Podemos del Gobierno, a reformar su Consejo de Ministros para incorporar un equipo político y de gestores independientes de primer nivel.

Con los que Sánchez debe concluir: la gestión del fin de la pandemia una vez que se apliquen las vacunas al 70 % de la población; y el relanzamiento de la economía y el empleo con ayuda de los fondos UE. Incluso con un Gobierno en minoría (sin Podemos), como gobernó desde junio de 2018 a enero de 2020, y sobre todo ahora que tiene aprobados los PGE de 2021.

Estas y no otras son las reglas del juego que rigen en la Unión Europea y que vigilan la Comisión Europea de Bruselas y los Gobiernos de Francia, Alemania, Italia y los países del norte de Europa que son los que avalan solidariamente los fondos de la UE.