Zafarrancho en el Gobierno

Las peleas y los desencuentros en el seno del gobierno de coalición y ante la opinión pública, entre los ministros del PSOE y UP, se han convertido en una constante que ayer alcanzó a la política de los precios de los alquileres que Podemos quiere acotar y el ministro de Fomento Ábalos dijo que no.

Y ello a tan sólo pocas horas de que Iglesias se negara a condenar los actos violentos de los fanáticos seguidores de Hasel, a los que jaleaba Echenique. Y cuando aún no se han apagado los rescoldos de los ataques de Iglesias a la Democracia española y de su comparación del delincuente Puigdemont con los exiliados de la II Republica española.

Y muy recientes están también las divergencias sobre la Ley de Igualdad, el Decreto de compensaciones por maternidad, la Ley Trans, el SMI, y pronto veremos nuevas discrepancias sobre la reforma laboral y las pensiones.

Y qué decir sobre la autodeterminación catalana. Por lo que más bien hay que preguntarse sobré ¿en qué están de acuerdo PSOE y UP? Porque da la impresión, aunque lo nieguen, que tampoco existe acuerdo sobre el pacto entre Sánchez y Casado para la renovación del Poder Judicial.

Y puede que las discrepancias alcancen a la formación del nuevo gobierno catalán si fuera cierto que Iglesias duda entre apoyar un gobierno tripartito de la izquierda catalana, presidido por Illa y con PSC, ERC y Podem, y un gobierno separatista presidido por Aragonés, con ERC, JxC y CUP.

Y vamos a ver cómo acaba hoy el Consejo de Ministros y si después de la reunión Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acuden juntos en el Congreso al 40 aniversario del fracaso del golpe del 23-F de 1981. Porque tampoco sería de extrañar que el vicepresidente se diera a la fuga.

Lo que de producirse sería una inequívoca señal de que el esperado divorcio y ruptura del Gobierno de coalición está a punto de llegar. Desde luego está claro que el Presidente está agotando todos los recursos de su Manual de resistencia. Aunque todo tiene un límite y ese límite a la vista está.