Sánchez no tiene escapatoria: debe cesar a Iglesias

El apoyo del vicepresidente Pablo Iglesias, a través de su portavoz Pablo Echenique, a los disturbios violentos que se han producido en Barcelona, Madrid y otras ciudades, tras el encarcelamiento del rapero Hasel, prueba que la situación del actual Gobierno de coalición de Pedro Sánchez es insostenible.

Y que el presidente debe, de una vez por todas, poner fin a este continuo desencuentro en el Consejo de Ministros, en las calles, en los medios y en el Parlamento, como lo vimos en los últimos debates y votaciones. Sobre todo después de los reiterados insultos del vicepresidente Iglesias a España y de los reiterados ataques a La Corona.

A lo que se han sumado ayer el apoyo de Echenique a la violencia callejera como cuando el expresidente de la Generalitat Quim Torra animaba a los violentos CDR en Cataluña diciéndoles: ‘apretad’.

Pero Sánchez se resiste porque al presidente aún le quedan unas tareas prioritarias por hacer como la renovación del Poder Judicial, que parece se vuelve a poner en marcha. Y por ello Sánchez ‘no hizo sangre’ a Casado en la sesión de control y no lo atacó refregando su batacazo electoral catalán. Al contrario le invito a hacer una oposición constructiva alejándose de la idea de ser ‘el sirviente’ de Abascal.

Como, justo es decirlo, Sánchez también parece ser ‘el sirviente’ de Iglesias que soporta los malos modales del señorito de Galapagar. Pero está claro que Iglesias sospecha que Sánchez lo quiere fulminar. Y por ello tiene alto el listón de la tensión, dentro y fuera del Gobierno y en el Parlamento por si lo ponen ‘de patitas’ a las puertas de La Moncloa y necesita hacerse la víctima de un pretendido giro a la derecha del Gobierno del PSOE. Pero además de renovar el Poder Judicial Sánchez quiere despejar esa otra incógnita pendiente del Gobierno catalán, donde si ERC acepta el tripartito de la izquierda, a cambio de que Illa le deje gobernar, por lo menos durante dos años de la legislatura, entonces Iglesias habrá conseguido un salvavidas para permanecer en el gobierno de coalición, pero solo unos meses más.

Porque Sánchez lo acabará echando. Entre otras cosas porque la UE le está exigiendo a España reformas económicas y estructurales que Podemos no puede aceptar, y que pueden convertirse en el motivo de la ruptura. Dado que si no hay reformas no habrá fondos de recuperación para España.

Y lo que pase en Italia con Mario Draghi se va a convertir para España en el modelo a seguir. De manera que no conviene perder la esperanza de ruptura de Sánchez con Iglesias porque puede ocurrir.

Además ya tiene Sánchez los PGE de 2021, las vacunas (aunque tardías) y los fondos de la UE que serán más seguros y rápidos de aplicar a partir del mes de agosto si Iglesias ha salido del gobierno nacional.

Y muchos se dirán: ¿y en el futuro qué? Pues en el futuro Sánchez volverá a ganar las elecciones generales en el otoño de 2022 y siempre podrá volver a pactar con Iglesias. O recurrir a la ‘gran coalición’ con un PP que entonces estará debilitado por el auge de Vox.