El separatismo insiste en la ruina catalana

Los separatistas catalanes no van a ninguna parte en España ni en Europa. Y lo único que les interesa es la lucha por el control del poder, de un país roto y arruinado, entre dos notorios delincuentes: el preso Oriol Junqueras y el prófugo Carles Puigdemont.

A estos dos personajes fuera de la ley y de la realidad no les importa nada Cataluña ni el pueblo catalán, y carecen de un proyecto unitario y viable para sacar a su país del agujero negro en el que lo metieron con el fallido golpe de Estado del otoño de 2017.

Y si Puigdemont apuesta por otra declaración unilateral de independencia y Junqueras confía en Sánchez les concederá una amnistía y un referéndum de autodeterminación también se van a equivocar, porque eso sería el final de Sánchez y un enfrentamiento directo y de mayor cuantía con el Estado español.

El odio político y personal que además se profesan Junqueras y Puigdemont completa el desastroso panorama soberanista, mientras el catalanismo y los restos de la vieja Convergencia y Unió se diluyen entre la corrupción de Pujol y Más y la locura de este último.

Un Artur Más que es el autor de la crisis catalana y la campaña de odio a España que fomentó sobre un sinfín de mentiras y que ha sido expulsado de la banda soberanista con una patada que le propinó en el trasero la CUP. Y con la traición del que fue su sucesor, Puigdemont, mientras el PDeCAT que Más fundó se hunde en lo más profundo de las urnas y sin posibilidad alguna de recuperación.

A esta situación se llegó con las concesiones tiempo atrás de González y Aznar a los gobiernos de Pujol. Y sobre todo con la catastrófica alianza de Zapatero y Maragall autores del demencial, innecesario e inconstitucional Estatuto catalán que al ser rectificado por el TC dio alas al soberanismo para desafiar al Estado y organizar el golpe catalán del 27-O  de 2017.

El que Mariano Rajoy no se atrevió a afrontar como debió aplicando el 7 de septiembre de 2017 el artículo 155 de la Constitución, nada más violar la Constitución el parlamento catalán. Lo que hubiera impedido celebrar el referéndum del 1-O y las tensiones que provocó.

Como también se equivocó Rajoy al convocar las elecciones catalanas en diciembre sin haber investigado el golpe y sin haber llevado a los golpistas ante la Justicia, dándoles la oportunidad de volver a la Generalitat.

Las responsabilidades de lo ocurrido en Cataluña son pues compartidas y sus principales culpables son Maragall, Zapatero y Rajoy por parte del lado españolista y Más, Junqueras y Puigdemont por el lado soberanista. Con el agravante añadido de Junqueras y Puigdemont de los delitos que ambos y sus estrechos colaboradores cometieron.

Los que Sánchez e Iglesias pretenden indultar con sus pactos infames y contra natura democrática con el separatismo y el golpismo catalán. Para sumarse ellos dos también a la enorme ceremonia de la confusión que se celebra en el altar del callejón sin salida en el que habita el pueblo catalán.