14-F, cada oveja con su pareja

Las elecciones catalanas se están convirtiendo en un polvorín político y no solo para Cataluña sino que con clara trascendencia nacional porque de los resultados del 14-F van a depender muchas cosas. Empezando por los que serán pactos de gobernabilidad en Cataluña donde ERC y JxC se disputan en el flanco soberanista la presidencia de la Generalitat.

Una batalla no exenta de animadversiones personales entre Puigdemont y Junqueras que puede acabar en un pacto entre ambos dirigentes para seguir con la hoja de ruta del separatismo.

Aunque JxC mantiene su plan de forzar una segunda ‘declaración unilateral de independencia’ si el número de votos del secesionismo supera el 50 %, mientras ERC apuesta por forzar una consulta o referéndum pactado con el Gobierno de España.

Todo va a depender del resultado y de quien, entre JxC y ERC, consigue el mayor número de escaños y en consecuencia se postula como presidente de la Generalitat.

Luego está la también posible extraña pareja del PSC y ERC en el caso de que uno de los dos partidos resulte ser el ganador de los comicios y puedan formar gobierno con el apoyo de Podemos.

Esta opción de la izquierda catalana sería más viable si es ERC, quien supera al PSC, aunque JxC sea el triunfador absoluto del 14-F. Dado que para ERC apoyar a Illa como presidente dejando fuera de juego a la candidata Borrás de Puigdemont tendría mucha contestación separatista.

De la misma manera que en el PSOE provocaría serio malestar que el PSC encumbrara un presidente de ERC, partido que lidera el golpista Junqueras, lo que retumbaría en el resto de España, a pesar que el PSOE ya pactó con Junqueras la investidura de Sánchez y los PGE de 2021.

Y en medio de todo ello está la tensa relación entre Sánchez e Iglesias que ahora ha sido avivada tras declarar el líder de Podemos que España no es una ‘democracia plena’. Lo que volvió a abrir las tensiones y las heridas en el seno del Gobierno de coalición y puede que esta vez sin solución.

Y al fondo de todo ello está la fractura de la derecha españolista catalana y la posibilidad de que Vox supere en votos y escaños al PP e incluso, y según un último sondeo electoral, también a Cs si el partido de Abascal, subido en la ola de su despegue catalán, supera los 10 escaños.

Lo que ‘a priori’ es difícil de imaginar pero no imposible, ante el desplome de Cs y los problemas de la corrupción que el PP de Casado tiene en el juicio de Bárcenas que se celebra en la Audiencia Nacional.

Pero si esto fuera así y Vox resultará ser el primer partido españolista del flanco conservador español eso sería un regalo para los separatistas y un tormento para Pablo Casado ante su partido y electorado nacional.

Y seguro que tendría un impacto en los gobiernos de PP y Cs de Andalucía y Madrid que dependen de los votos de Vox, que si supera al PP y Cs en Cataluña, pedirían entrar en estos dos gobiernos regionales.

Esta procesión electoral catalana puede acabar como ‘en el rosario de la aurora’ a farolazos, entre las distintas parejas de penitentes que avanzan hacia ese día de los enamorados y los desencuentros que es el 14-F. En el que todos tienen puestas sus esperanzas y sus temores a expensas de lo que digan las urnas y de lo que sucederá después.