España no es una democracia porque Iglesias está en el Gobierno

El vicepresidente segundo del Gobierno Pablo Iglesias ha dado la razón al ministro ruso de Exteriores Sergei Lavrov cuando dijo que en España ‘hay presos políticos’. Iglesias, que semanas atrás declaró que Puigdemont es un exiliado político como los de la ‘II Republica’, se reafirma en sus palabras y acaba de declarar que ‘en España no hay una plena normalidad política y democrática’.

Una afirmación que deja en franca evidencia al Gobierno de España de Pedro Sánchez, porque contradice la respuesta de la ministra González Laya de Exteriores a Lavrov diciendo que en nuestro país ‘no hay presos políticos’ a lo que se ha sumado la vicepresidenta primera Carmen Calvo diciendo que discrepa ‘absolutamente’ de Iglesias.

Pero no el ministro Ábalos que, en socorro de Iglesias, ha dicho que lo que propone el líder de Podemos es ‘profundizar’ más en la democracia, lo que a todas luces es otra infamia más como la de Iglesias. De quien se dice en el entorno de La Moncloa que hace estas declaraciones porque está inmerso en la campaña electoral catalana y disputando el espacio electoral a la CUP y al PSC.

Pero las reiteradas agresiones de Iglesias a España y al Estado de Derecho tienen una lectura añadida que en parte le dan la razón. Porque si España fuera una verdadera democracia el presidente Sánchez habría cesado a su vicepresidente Iglesias de manera fulminante por semejantes declaraciones.

A lo que podemos añadir que si España fuera un Estado de Derecho la Ley se cumpliría a rajatabla en Cataluña, lo que no ocurre. Y los golpistas presos no estarían dando mítines en la campaña electoral como lo hemos visto en ERC, el socio pretendido del PSC, durante un mitin de Junqueras y Otegui, el líder de Bildu.

En suma el presidente Sánchez se mantiene impasible y sometido ante la colección de disparates y desafíos de su vicepresidente Iglesias que dañan a diario la cohesión de su Gobierno y el nombre de España dentro y fuera de nuestro país.

Y todo ello a la espera Sánchez de la noche electoral del 14-F y de poder articular en Cataluña, digan lo que ahora digan Junqueras y Aragonés contra el PSC, un gobierno catalán de su órbita Frankenstein con el PSC, ERC y Podemos si es que suman 68 escaños entre los tres.

Pero también cabe la posibilidad de que Iglesias lleve su desafío a Sánchez hasta el final y, apostando por la autodeterminación, decida que Podemos apoye un Gobierno soberanista de JxC, ERC y CUP, dejando fuera al PSC.

Colocando a Sánchez ante la disyuntiva de romper el Gobierno de coalición o de reconocer que quien de marca el rumbo y tiene el control del Gobierno es Pablo Iglesias con su imparable deriva hacia el cambio de Régimen ante la que Sánchez no sabe que hacer.