Bárcenas a la caza de Rajoy

De todos los casos de corrupción que se han conocido en la Transición el más grave de todos ellos -mas que Filesa, los ERES de Andalucía, Pujol, el 3 % de CiU y Gürtel- es el de la financiación ilegal y la doble contabilidad del PP bajo los gobiernos de Aznar y Rajoy.

Pero no por la corrupción que encierra sino porque de él se desprende la llamada ‘Operación Kitchen’ y la existencia de un comando integrado por comisarios y policías corruptos amparados por el Ministerio de Interior, que dirigía Jorge Fernández Díaz en el Gobierno de Mariano Rajoy.

Y todo ello con dinero público de fondos reservados que financiaron una serie de graves delitos de seguimientos, espionajes y asaltos domiciliarios con violencia y robo de pruebas y documentos de Bárcenas, con los que el ex tesorero pretendía incriminar a Mariano Rajoy y a la ex secretaria general del PP y ex ministra de Defensa, Dolores Cospedal.

Una banda criminal en el Ministerio de Interior de la que algunos de sus notorios jefes, como el comisario Villarejo, ya habían actuado como ‘policía política’ del Gobierno, pero que en este caso tenía como misión salvar a Rajoy, como lo ha confesado el ex secretario de la Seguridad del Estado, Francisco Martínez.

El juicio que ahora se inicia está centrado en la doble contabilidad del PP, pago de sobresueldos a los primeros dirigentes del partido de los tiempos de Aznar y Rajoy, recogida de dineros opacos de empresarios, como a cambio de concesiones de contratos del Estado y pagos en negro de las obras de reforma de la sede nacional del PP, entre otras cosas.

Muchas de las cuales figuran en el escrito de confesión que el ex tesorero del PP Luís Bárcenas ha enviado a la Fiscalía del caso a la que anuncia que aportará pruebas documentales y grabaciones que certifican su confesión.

En la que además de auto inculparse señala a Rajoy como conocedor de todos estos hechos y autor de la destrucción, en una trituradora de papel, del documento de la doble contabilidad del PP del que Bárcenas se guardó una copia, como la que publicó el diario El País en enero de 2013.

Como parece que guardaba otras pruebas, algunas de las cuales le fueron robadas por el comando para policial de Kitchen precisamente para salvar a Rajoy y a Cospedal, la que mantenía especiales e indecentes relaciones con los famosos comisarios García Castaño y Villarejo. A este último lo contrato Cospedal para espiar a Javier Arenas tal y como se escucha en una de las grabaciones de Villarejo que el comisario hizo en el despacho de Cospedal en el PP.

Ahora bien y dicho todo esto el peor de toda la banda de delincuentes y el mayor ladrón es Luís Bárcenas. Cuya credibilidad es igual a cero salvo que presente pruebas contundentes de todo lo que dice sobre Rajoy, que hasta el momento nadie las conoce.

Como tampoco existe nexo entre los ocurrido con Kitchen en el Ministerio de Interior y la Presidencia del Gobierno de Rajoy. De manera que vamos a ver si el golfo de Bárcenas aporta algo más que su palabra y su versión, porque de lo contrario habrá fracasado en su intento de caza de Rajoy, por venganza y pidiendo con chantaje la manipulación de la Justicia para sacar a su esposa Rosalía de la cárcel donde está condenada como cómplice de los delitos del ex tesorero del PP.