El tripartito catalán a la vista

PSOE, Podemos y ERC se han puesto de acuerdo para que, al término de las elecciones catalanas del 14-F, se celebre una reunión formal de la llamada Mesa de Diálogo entre los gobiernos de España y la Generalitat.

Reunión que estaba prevista desde hace un año tras el apoyo de ERC a la investidura de Pedro Sánchez y que se fue retrasando por causa de la pandemia y de los sucesivos ‘Estados de alarma’.

Esta iniciativa ha partido de ERC y parece urdida por Podemos, cuando en la campaña electoral catalana han aparecido nuevas tensiones entre las huestes y candidatos de Junqueras en ERC y los de Puigdemont en JxC.

Y naturalmente todo va a depender de lo que ocurra en las urnas del 14-F y cuando se sepa quién ganó las elecciones y con quién puede gobernar a la vista del reparto de escaños en el Parlament.

En cuanto a la Mesa de Diálogo el objetivo esencial de la Mesa es, por parte de ERC, que el Gobierno de Sánchez se comprometa a ofrecerles en plazo concreto de tiempo una consulta popular en Cataluña, aunque no tenga el carácter vinculante, sobre la independencia catalana. Y también que ponga en marcha una amnistía para los golpistas prófugos y presos.

Dos demandas que son inconstitucionales y que Sánchez podría sortear con indultos individuales a los presos y extensibles a los prófugos si regresan a España y luego son juzgados y condenados.

En todo caso la famosa Mesa de Diálogo parece una pantalla para sentar las bases de un gobierno nuevo tripartito en Cataluña entre ERC, PSC y Podem, dejando fuera y en la estacada a Puigdemont.

El que está pregonando una nueva Declaración Unilateral de Independencia (DUI) para el caso de que, en las urnas del 14-F, los partidos soberanistas superen el 50 % de los votos.

Una nueva DUI como la del 27-O de 2017, que obligaría a Sánchez a aplicar por segunda vez el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Abriendo de nuevo la vía judicial y las condenas a los golpistas.

En todo caso, lo de la convocatoria de la Mesa de Diálogo es un episodio más de la vigente campaña electoral que se esta haciendo insufrible y muy larga y de la que todavía quedan 11 días donde no se espera nada nuevo. Salvo que siga aumentando el voto por correo por el miedo de bastantes ciudadanos al contagio del virus en los colegios electorales del día 14 de la votación.

Lo que por otra parte podría ser decisivo de cara a las abstención. La que no sabemos a quien puede dañar más, aunque es posible que a los partidos españolistas que suelen estar más desmovilízalos en estas elecciones lo que favorecería el 51 % de voto soberanista que Puigdemont confía en que se logrará.