El 14-F debe acabar con el Gobierno de coalición

La acumulación de problemas en España no cesa como lo acabamos de ver en la obligada dimisión del JEMAD Villaroya por haberse vacunado, como otros gobernantes y dirigentes políticos, sin esperar a su turno protocolario y dando un pésimo ejemplo al conjunto de ciudadanos y las Fuerzas Armadas Españolas.

El presidente Sánchez suelta lastre con esta forzada -por la ministra Robles- dimisión del JEMAD, como debería haber dimitido el vicepresidente Pablo Iglesias tras insultar a los exiliados de la II Republica, comparándolos con el golpista y delincuente Puigdemont. Y ello desde el interior de un gobierno de izquierdas que alardea de la ‘memoria histórica’ frente al franquismo.

Pero Iglesias continúa siendo intocable por parte del presidente Sánchez. El que está apostando muy fuerte en las elecciones catalanas del 14-F, de las que evita tras sortear su suspensión y aplazamiento al 30 de mayo como lo pretendía el Gobierno catalán de Pere Aragonés, para impedir Sánchez tener que dar los indultos a los golpistas del procés antes de dichos comicios.

Lo que habría supuesto la pérdida de muchos votos para la candidatura del PSC de Salvador Illa, el desastroso ministro de Sanidad ‘huido’ a Cataluña tras el ‘cese’ por Sánchez de Miquel Iceta en el PSC, del que se dice que será nombrado ministro.

Al fondo de todo ello una galopante tercera ola de la pandemia que, para no aplazar las elecciones catalanas, el gobierno se niega a hacer frente con el adelanto del ‘toque de queda’ nacional a las 20 horas y la imposición de los nuevos confinamientos locales, regionales o nacionales como los que piden varias CC.AA.

La fecha y el resultado de los comicios del 14-F son ser importantes para la estrategia y hoja de ruta de Sánchez. Sobre todo si de ellos se derivara la formación de un gobierno catalán presidido por Illa si gana las elecciones y que debería apoyar ERC si quieren los indultos. Y unos comicios del 14-F que deberían conducir, de una vez por todas, a la ruptura del Gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias.

Y la agresión de Iglesias al exilio republicano, que el líder de Podemos se ha negado a rectificar y que Sánchez criticó ayer abiertamente en Barcelona, es motivo político suficiente para la ruptura de esta coalición. Y a él se suman la continua deslealtad de Iglesias al Presidente en las cuestiones de Estado y numerosas discrepancias en materia económica y social.

Además Sánchez cuenta tres importantes ases para gobernar en solitario: los PGE de 2021; las vacunas contra el virus; y los fondos de la UE para relanzar la economía y el empleo.

Sin olvidar que Sánchez sabe que, tarde o temprano, deberá romper con Iglesias para abordar las próximas elecciones generales, que podrían ser en otoño de 2022 si la recuperación económica y del empleo y la derrota del virus de han convertido para entonces en una realidad.

Estamos ante una cadena sucesiva de hitos políticos en la estrategia de Pedro Sánchez en la que las elecciones del 14-F constituye la viga maestra de su castillo de naipes que a buen seguro los separatistas catalanes y Podemos pretenden derribar.