Los errores decisivos en la gestión sanitaria

Muchos han sido los errores importantes y de graves consecuencias que han marcado la crisis sanitaria española. Errores de gestión del Gobierno motivados en muchos casos por intereses políticos, y errores también de algún gobierno autonómico, como el de Madrid, también marcados por la propaganda política.

-El primer error español ocurrió cuando tras conocerse la aparición del virus chino y las primeras advertencias de la OMS el Gobierno de España no se lo tomó en serio y no reaccionó con la urgencia que requería el caso en enero de 2020.

-Luego vino el estallido del virus en Europa y concretamente en el norte de Italia. Y ante las cifras alarmantes que se detectaron en Milán y en la región de la Padania, el Gobierno de Sánchez no tomó sus medidas preventivas, ni cerró vuelos con Milán, y por esa vía entró esencialmente el virus en España.

-Una vez que el virus empezaba a crecer en España el Gobierno de Sánchez se negó a suspender las manifestaciones multitudinarias del feminismo del 8 de marzo en toda España. Y la de Madrid con presencia de buena parte del Ejecutivo, donde resultaron contagiadas cuatro ministras, algunas de las cuales se presentaron con guantes en la manifestación, lo que demostró que conocían el riesgo de contagio.

-Esas manifestaciones fueron el origen de la primera gran oleada expansiva del virus en España y especialmente en Madrid. Y en ese mismo día Vox celebró una asamblea multitudinaria en la que apareció su secretario general Smith que acababa de llegar a Madrid precisamente de Milán lo que abrió otro foco de infección.

-Entre tanto se desató la crisis de las muertes de miles de ancianos en las residencias de la tercera edad y el Gobierno no impuso un plan de choque para defender a los mayores. Lo que correspondía hacer al vicepresidente de Asuntos Sociales Pablo Iglesias que se inhibió completamente del problema diciendo que esa cuestión era responsabilidad de las CC.AA. Solo la ministra Robles de Defensa actuó en las residencias llevando la UME.

-En Madrid, donde murieron miles de ancianos la presidenta Ayuso no solo no actuó con la urgencia y diligencia debida sino que además emitió un ‘protocolo’ para que las residencias no enviaran a los enfermos más graves a los hospitales públicos como norma general y sin prescripción médica de cada caso. Lo que tendrá responsabilidades penales cuando arranquen los juicios que están pendientes. Sí pudieron llegar a los hospitales ancianos que disponían de un seguro de sanidad privada.

-El Gobierno obsesionado con el relanzamiento de la economía aceleró la desescalada de los confinamientos de la primavera a primeros de junio, como si ya se hubiera acabado la pandemia. Y empeñado en salvar la temporada turística. Pero ello relajó las medidas preventivas y de movilidad y el virus ganó en contagios que, a primeros de septiembre, aparecieron con fuerza en la segunda ola.

-Y todo ello con el Gobierno de Sánchez renunciando al mando único sanitario en todo el territorio nacional, salvo para conseguir el ‘estado de alarma’ de seis meses hasta el 9 de mayo de 2021, pero renunciando al control absoluto de las medidas preventivas de la población.

-En diciembre cuando ya se ha detectado en el Reino Unido la cepa del virus de contagio ultra rápido, el Gobierno de Sánchez no hace nada para que los españoles y residentes ingleses en España puedan venir a nuestro país a pesar las Navidades. Y el Gobierno -como ocurrió a primeros del año 2020 con la oleada de virus de Milán- tardó cuatro días en cancelar los vuelos con el Reino Unido, lo que ya habían hecho días antes el resto de los países de la UE.

-Y esa cepa del virus inglés (que nos llegó a España desde el Reino Unido, Gibraltar y Portugal) es la que ha nutrido la tercera ola de contagios y de muertes que está desbocada y no cesa de crecer en toda España. Ola a la que la Comunidad de Madrid también ha llegado tarde y mal.

-Y en estas estamos ahora con la tercera ola creciendo por doquier y con el Gobierno y el ministro Illa aplazando la toma de decisiones -el ‘toque de queda’ a las 20 horas y confinamientos locales, regionales y nacional- para no tener que suspender las elecciones catalanas del 14 de febrero en las que Illa es el candidato del PSC.

Esta es una secuencia de errores y desgobierno nacional frente a la crisis más grande de este país desde el inicio de la Transición porque vamos camino de los 100.000 muertos de la pandemia y de un desastre de la economía y el empleo cuya recuperación todavía tardará meses -como la pandemia- en aflorar.