Sánchez acata el aplazamiento del 14-F catalán

El malabarista chino del palacio de la Moncloa al que juega ser el presidente Pedro Sánchez acaba de añadir otro plato -el retraso electoral catalán- en un nuevo junco de bambú, que se suma al resto de la vajilla cimbreante con múltiples problemas y con el riesgo cada vez mayor de que todos los platos de su número circense se hagan añicos desplomándose a la vez.

Sánchez tiene en danza sus peleas con Iglesias en el seno de Gobierno, el aumento de la crisis sanitaria, el retraso de vacunas, el resto del temporal, los problemas del Poder Judicial y la monarquía, la crisis económica y ahora un nuevo desafío catalán porque el gobierno catalán le impuso aplazar las elecciones del 14-F, lo que el PSC ha decidido a aceptar y así como que se conceda el tercer grado a los presos golpistas y se aceleren los indultos.

Para evitar este pretendido retraso electoral Sánchez había vuelto a sacar de paseo a su ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, quien declaró que el retraso electoral catalán dañaría la vida democrática en Cataluña, como si la Democracia existiera en esa parte del territorio español. Pero al final Campo se tuvo que envainar esa espada de madera, porque Sánchez dio marcha atrás y finalmente aceptó el retraso electoral.

Sobre todo cuando vio que Iglesias y Colau se posicionaban también a favor del retraso con lo que se ha consumado así el enésimo enfrentamiento entre Sánchez e Iglesias en el seno del Gobierno. Y ya veremos si camino de una eventual ruptura de la coalición, en la que no paran de aumentar problemas y divergencias entre uno y otro partido.

Regresando al símil del malabarista chino, que baila los platos sobre las varillas de bambú, da la impresión que el presidente Sánchez no cesa de acumular problemas o platos bailadores y puede llegar un momento en el que no pueda atenderlos a todos y que se hunda su espectáculo y puede que también su gobierno mientras crece la indignación nacional.

Aunque Sánchez parece sentirse a resguardo porque tiene aprobados los PGE de 2021. Pero sigue sin saber qué hacer con la pandemia ante el ascenso imparable de muertes y contagios y el nerviosismo creciente en varias Comunidades Autónomas por el avance del virus. Mientras que en Castilla León, Andalucía y Extremadura se piden confinamientos locales y regionales.

Sánchez no quiere confinar para no volver a hibernar la economía. Pero el virus -probablemente espoleado por la cepa inglesa (que pudo haber llegado a Galicia y Extremadura por Portugal donde hay muchos residentes ingleses)- no cesa de crecer y está convirtiendo en España la tercera ola en un tsunami que va camino de superar las olas anteriores.

Demasiados problemas a la vez para el Gobierno de Sánchez y mucha huida apresurada hacia delante, que va dejando situaciones muy conflictivas por detrás. Las que tarde o temprano reaparecerán. Y si lo hacen todas a la vez esta crisis múltiple española acabará muy mal y en medio de otro oleaje más virulento como sería el estallido de la indignación popular.