Sánchez debe reflexionar sobre lo ocurrido

Grandes acontecimientos han marcado los últimos meses en nuestro país y deben hacer reflexionar al presidente Pedro Sánchez sobre lo ocurrido. Y, en consecuencia, rectificar y escoger un buen rumbo a seguir para este año de 2021 que se presenta duro y conflictivo y lejos de abandonar de una manera definitiva el desastre general de 2020.

Para empezar, Sánchez debe tomar buena nota de lo ocurrido en los EEUU con el asalto al Congreso que promovió el aún presidente Donald Trump que podría ser destituido si prospera el impeachment que este lunes presentará Nancy Pelosi en la Cámara de Representantes que ella preside.

El fallido golpe de Estado de Trump, con el que pretendía abortar la votación del Congreso en la que se certificó la victoria electoral de Joe Biden, es fruto de una política populista, de extrema derecha, negacionista de la realidad y de la verdad, con la nación como bandera y el racismo y la xenofobia anti inmigración como parte destacada de un discurso que acabó en violencia.

Muchas de esta premisas figuran en la extrema derecha española de Vox pero también en el populismo de la extrema izquierda de Podemos por su alianza con los golpistas y soberanistas de ERC y Bildu. Que también están lejos de la verdad democrática y de la realidad. Y en el capítulo de mentiras el actual Gobierno de Sánchez tampoco es ajeno a lo ocurrido en estos últimos meses.

Luego están los graves fracasos en la gestión de la pandemia y también en la tormenta climática que aún permanece con su ola de frío en España. Y de ello debe sacar Sánchez la conclusión de que cualquier político no puede ser ministro de un departamento técnico sin experiencia de gestión y sin una preparación adecuada y especialización en su departamento.

Y esto último lo debe tener muy en cuenta Sánchez a la hora de reorganizar su Consejo de Ministros lo que debe hacer antes o después de los comicios catalanes del 14 de febrero.

Una encrucijada tras la que Sánchez debe optar entre el regreso a la realidad y normalidad democrática o el seguir por la vía de la fractura nacional y del pretendido cambio de Régimen que le propone Iglesias desde el interior del Gobierno.

Un rumbo temerario que sin duda preocupa en España en la UE y en los mercados internacionales, por cuanto todo ello daña la estabilidad y la unidad de un país que tiene muchas heridas y desencuentros que sanar y donde Sánchez -que ya cuenta con unos PGE para agotar la legislatura, tendrá ahora la última palabra de cara a lo que en 2021 pueda pasar.