Golpistas en USA y en España

Entre las impresionantes imágenes del asalto al Congreso de los EEUU por la legión de seguidores zombis de Donald Trump vimos a varios senadores demócratas y republicanos tumbados en el suelo detrás de sus escaños. Lo que nos recordó el golpe de Estado español que el coronel Antonio Tejero de la Guardia Civil perpetró a punta de CP fusiles y pistolas el 23 de febrero de 1981 en el Congreso de los Diputados.

El objetivo era el mismo que el de Trump: interrumpir en España la votación para la investidura del presidente Leopoldo Calvo Sotelo; mientras en USA se trataba de impedir la votación del Congreso para la certificación de la victoria electoral de Joe Biden. Creándose, en ambos casos, un vacío de poder que en España ocuparía el general Alfonso Armada como presidente del Gobierno, mientras que en EEUU sería Trump quien permaneciera en el poder, anulándose así las elecciones de 3 de noviembre.

En el año 2017 vivimos en Cataluña una situación similar cuando la mayoría del Parlament declaró unilateralmente la independencia de Cataluña al margen de la Constitución Española y bajo la presidencia del hoy prófugo de la Justicia Carles Puigdemont. Y siguiendo los planes del golpe de Estado que había diseñado y dirigido el hoy preso Oriol Junqueras, verdadero jefe del golpe catalán.

Puigdemont y Junqueras son dos golpistas que no se arrepienten de sus actos delictivos  y anuncian que volverán a repetir la intentona golpista a la primera oportunidad. Y con estos dos golpistas pactaron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias -el inductor y aliado de la independencia catalana- en mayo de 2018 una moción de censura para expulsar a Mariano Rajoy y al PP del poder.

Y en enero de 2020 Sánchez e Iglesias volvieron a pactar con el golpismo catalán y el brazo político de ETA (Bildu) para la investidura de Sánchez. Y el 22 de diciembre de 2020 repitieron el mismo pacto para aprobar los PGE al gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias.

Y todo ello a cambio de avanzar hacia un cambio de Régimen en España, reformar el delito de sedición en el Código Penal para facilitar otro golpe de Estado, y de conceder indultos a estos golpistas que fueron condenados y encarcelados por la sentencia del Tribunal Supremo.

Indultos indecentes al golpismo soberanista catalán, tan nacionalista y tan xenófobo como el de Trump, e igual de mentiroso y contumaz negando la verdad y la realidad de EEUU y España y despreciando la democracia y el Imperio de la Ley y la Constitución.

Por todo ello Sánchez e Iglesias no están en las mejores condiciones, sino más bien atrapados y encantados con el golpismo catalán para condenar el golpe de Trump en USA. Y menos aún lo Iglesias que también apoya, como Zapatero en el PSOE, el golpe de Estado de Nicolás Maduro en Venezuela.

Y qué decir de Santiago Abascal el líder de Vox quien, con sus discursos patrioteros y xenófobos contra la inmigración y contra la verdad del cambio climático, se ha negado a condenar el golpe de su ídolo, Trump.

Al que el pasado día 6 se le cayó al suelo la máscara del bisonte fascista que asaltó con violencia (5 muertos y 14 heridos y enormes destrozos) la sede de la soberanía nacional, el Capitolio de Washington. Y al que ya se verá si el Congreso americano y a pesas de que sólo faltan 10 días para la presidencia de Joe Biden pretende destituir en la nueva semana que está a punto de comenzar.