Pelosi a Trump: primero desarmarlo y luego destituirlo

Los líderes del Partido Demócrata en el Congreso de EEUU están en pie de guerra contra el presidente Donald Trump, a quien consideran un personaje peligroso para la estabilidad del país y la paz mundial. Y por ello dicen que primero hay que desarmar a Trump -quitándole el código nuclear- y después hay que destituirlo con un ‘impeachment’.

La muerte del policía del Congreso de los EEUU, Brian Sicknick, que resultó gravemente herido durante el asalto al Capitolio de los seguidores de Donald Trump, ha vuelto a tensar el debate político en Washington y a movilizar a los congresistas contra de Trump.

A quien la líder de la mayoría del Partido Demócrata en el Congreso y a la vez presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha exigido su inmediata dimisión, en línea con lo que hizo Richard Nixon. Añadiendo que si no dimite su partido activará la semana próxima un nuevo ‘impeachment’ contra Trump de manera urgente, a sabiendas Pelosi que esta vez si podría contar con el apoyo de senadores del Partido Republicano (se necesitan 6) para destituir al presidente.

Pero mientras tanto Pelosi se ha dirigido al mando militar del Pentágono para que le bloqueen a Donald Trump los códigos secretos que permiten activar el armamento nuclear del país, aduciendo Pelosi que Trump se ha convertido, tras apoyar el asalto al Congreso, en un personaje peligroso al que se debe controlar.

Una decisión esta de bloquear los códigos nucleares a los que actualmente tiene acceso Trump que no parece factible porque el Presidente continúa siendo el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los EEUU.

Tampoco será fácil habilitar tiempo y votos republicanos para destituir a Trump porque ello sólo sería posible a finales de la semana próxima y cuando solo falten 5 días para la toma de posesión de Joe Biden. Lo que crearía bastante confusión sobre todo si el vicepresidente Mike Pence se niega a asumir la presidencia por unos días en sustitución de Trump.

La tempestad sobre Washington no cesa y aunque ayer Trump comenzó a recular reconociendo la certificación de la presidencia de Joe Biden, que aprobó el Congreso tras el asalto impulsado por Trump, sus palabras y su tardía condena a los asaltantes (a los que el jaleo) con 33 horas de retraso no reduce en nada su responsabilidad ni rebaja la tensión. La que también ha llevado a Trump a anunciar -temeroso de incidentes y desprecio- que no asistirá el día 20 a la jura del cargo de Presidente por Joe Biden en una ceremonia que será especialmente tensa y emotiva por lo todo ocurrido en el Congreso días atrás.