Cuidado, ¿100.000 muertos en primavera?

El relajamiento a partir de junio de las medidas preventivas contra el Covid-19 ha conducido en el pasado otoño a una segunda oleada mucho más dañina y mortífera que la primera por causa de la relajación general durante las vacaciones del verano.

Y algo parecido puede ocurrir ahora con las fiestas de Navidad en pos de una tercera ola desesperante y con los ciudadanos y las empresas agotados por tantos problemas y desesperación.

Y mucho cuidado también con la confianza y relajamiento que provoca el inicio de la aplicación de las vacunas que en España no irá tan rápida como muchos se piensan.

Y ello siempre y cuando no existan problemas para el abastecimiento de estos fármacos porque de momento sólo tenemos a la vacuna de Pfizer y la de Moderna está aún por autorizar en la UE, mientras que la tercera de AstraZeneca Oxford todavía está por homologar.

Y si se bajan la guardia y las medidas preventivas España podría llegar en la primavera a la tremenda cifra de 100.000 muertos, lo que supondría una media de 2.127 personas fallecidas en España por millón de habitantes. Lo que confirmaría el liderazgo mundial de España en mortandad por número de habitantes.

De todo esto que está ocurriendo tiene el Gobierno de Sánchez una gran responsabilidad por no haber asumido desde el pasado 1 de junio el mando sanitario nacional, con estrictas medidas de vigilancia en el verano y en el otoño.

Y por haber provocado el caos con las medidas contradictorias y también no homologadas entre los territorios de las distintas CC.AA. donde en varias Comunidades, como Baleares, se bajó la guardia para el turismo de verano y así están ahora de mal.

O cómo se tardó en cerrar el espacio aéreo con el Reino Unido cuando se tuvo noticia de una cepa del virus que se expandía a gran velocidad y que ya se está extendiendo en Madrid. Y además tenemos al ministro de Sanidad en fuga hacia Cataluña y sin haberlo sustituido por un experto en la materia que tome el mando nacional.

Y que rectifique los muchos errores de Salvador Illa y su equipo que ahora necesita una profunda renovación, empezando por el tal Fernando Simón que además no dice la verdad, como en este Gobierno suele ser habitual.