Volver a empezar, en Europa y España

La pandemia sigue aunque hay vacunas y parece que escasas. Y la crisis de la economía y el empleo continúan y están a la espera de los fondos UE que no llegarán tan pronto como muchos países esperan y no serán tan fáciles de aplicar como lo piensan sus posibles receptores en España y en el resto de la UE.

Nuestro entorno europeo de donde se acaban de marchar los ingleses ‘con viento fresco’ para replegarse en su isla a 30 kilómetros del continente. Y a mucha más distancia de la racionalidad que en el Reino Unido quedó fuera de juego ante la locura del Brexit de la que no tardarán mucho en probar su propia medicina y de arrepentirse.

En el mundo global en el que vivimos no hay sitio para naciones aisladas o pequeños países y eso sirve para Gran Bretaña y para Cataluña donde unos políticos infectados por el cáncer del nacionalismo, xenófobos y ansiosos de poder personal dijeron, mintiendo, que Europa le ‘robaba’ a Gran Bretaña, y que España robaba a Cataluña.

Y sobre semejantes disparates y salvedades se montó el Brexit ‘legal’ y el procés ‘ilegal’ y golpista. El que los de ERC y JxCAT quieren reeditar, a nada que les concedan los indultos y si ganan los comicios del 14-F en Cataluña.

Europa se ha librado del Reino Unido y a corto y medio plazo saldrá mejor parada con la ruptura que los gobernantes ingleses que ya tienen sobre sus cabezas el riesgo de la independencia de Escocia e Irlanda del Norte. Y un alto coste comercial, económico y financiero quedando aislados de la gran batalla global donde el tamaño sí que importa.

Y al final se han marchado de la UE para reivindicar su soberanía y van a acabar convertidos en una especie de colonia británica al servicio de USA, salvo que la Administración de Joe Biden decida primar sus relaciones con Bruselas por encima y delante de su dialogo con Londres y en contra de lo que planificaba Donald Trump.

En España lo de Cataluña es solo una parte del problema en el tiempo que se inicia, una vez aprobados los PGE de 2021 y lanzado el inefable Illa en paracaídas sobre el pantanoso terreno catalán y del PSC. Donde el caso de los indultos a los golpistas abrirá un nuevo problema con gran repercusión en Cataluña -los prófugos no pueden ser indultados- y en toda España.

Debate con clara incidencia en el Tribunal Supremo y la Justicia cuyo control absoluto sigue siendo la obsesión prioritaria de Pedro Sánchez. El que ahora tiene en ciernes una crisis de Gobierno para la segunda parte de la presente legislatura y una tensa relación con Pablo Iglesias a propósito del SMI, las pensiones y la monarquía.

La que Sánchez dice que quiere modernizar con la colaboración del Rey Felipe VI lo que parece una iniciativa sospechosa de la que en el Palacio de La Zarzuela deberían de desconfiar y no ponen en las manos exclusivas de Sánchez, marginando al resto del Parlamento.

Tiempo nuevo y bueno para Europa e incierto para España aunque no para Sánchez que ahora cuenta con un inmenso poder. Y con los fondos de la UE y las vacunas que son dos bazas añadidas a su poder.

Y con una Oposición dividida y con problemas porque a Casado le han crecido los enanos descontrolados de Ayuso y Almeida, Vox les marca el territorio, y Arrimadas se juega su supervivencia y la de Cs en la cita electoral catalana del 14-F que se convertirá en el primer gran test de la política nacional. Por los posibles resultados que allí se produzcan y los pactos para formar el futuro gobierno catalán.