Pedro Sánchez se esconde bajo el colchón

La decisión del Tribunal Supremo de suspender la semilibertad de los presos golpistas catalanes, que les habían concedido en Cataluña las autoridades penitenciarias de la Generalitat, ha obligado a Forcadell y Bassa a regresar a la cárcel y ha vuelto a enervar los ánimos en ERC y Podemos que calificaron la impecable decisión del Tribunal Supremo de ‘venganza’.

Una decisión del TS que se convierte en ante sala de su esperado dictamen sobre los indultos de los golpistas que ha planteado el Gobierno de Sánchez  y que sin la menor duda será contrario a las medidas de gracia, por lo grave de los delitos cometidos, la ausencia de arrepentimiento de los condenados y sus amenazas de que volverían a intentar otro golpe de Estado.

De momento, el Tribunal Supremo ha hecho regresar a prisión a las golpistas Forcadell y Bassa que estaban en semilibertad y ha vuelto a sacudir el frágil tablero político en el que Pedro Sánchez cree tener al alcance de su mano los PGE de 2021.

Los que han pasado la prueba del Congreso de los Diputados pero los que aún están pendientes de la ratificación en el Senado, donde todavía podría surgir algún incidente si Podemos y ERC volvieran con sus amenazas.

Aunque ante este caso Sánchez, con los 93 senadores del PSOE, podría solventar el trámite con la sola ayuda de los 9 senadores de PNV superando así la mayoría de los 105 escaños, por lo que en La Moncloa no se esperan sobresaltos.

Aunque imaginamos que Sánchez está escondido bajo su famoso colchón contando los días, horas y minutos que faltan para ver los PGE publicados en el BOE antes de final de año.

Y para que, una vez que eso ocurra, Iglesias y Rufián pierdan sus opciones de nuevos chantajes al presidente Sanchez que debe de estar cansado de las amenazas y disparates de ambos personajes.

Los que a su vez saben que se les escapa el tren decisivo de las amenazas de los PGE y por eso ahora no dejan de bramar con el tema de los presos golpistas catalanes pidiendo amnistía -lo que es imposible por ser algo anti constitucional- y prisas en la tramitación de los indultos.

A sabiendas Iglesias y Rufián -o Asens y Aragonés- que el Tribunal Supremo no tiene ninguna prisa y menos aún después de que se haya planteado en público por parte de Podemos y ERC que los indultos deberían ser efectivos antes de las elecciones catalanas del 14-F, lo que ahora parece imposible de imaginar.

De manera que el tiempo corre, en La Moncloa Sánchez y los suyos ahora celebran en privado, y sin hacer mucho ruido, los PGE a la espera del BOE, e Iglesias, furioso contra los jueces y la Justicia, empieza a temerse lo peor y eso no es otra caso que el final de su vicepresidencia del Gobierno a nada que vuelva a desafiar a Sánchez y a levantar la voz.