Indultar a los golpistas y despreciar al Tribunal Supremo

Mientras el proceso parlamentario para aprobar los PGE antes de finales de año continúa su rumbo con viento a favor, tras la retirada de la enmienda de UP, ERC y Bildu contra los desahucios a cambio de un decreto similar del Gobierno, en el horizonte político aparece un nuevo conflicto dentro y fuera del Gobierno ante en el empeño de Pablo Iglesias de que Pedro Sánchez les conceda los indultos a los golpistas catalanes antes de las elecciones del 14 de febrero en Cataluña.

Se trata del enésimo pago en especies políticas, de soberanía y judiciales que Sánchez ha de hacer al independentismo catalán en agradecimiento por los apoyos que de ellos recibió en su investidura y ahora en los PGE.

Y vistas las recientes declaraciones del ministro de ‘Injusticia’ Juan Carlos Campo todo apunta a que los indultos a los golpistas condenados por los delitos de sedición y malversación les serán concedidos por Sánchez. Y ello a pesar de lo que al respecto digan en sus respectivos informes preceptivos la fiscalía y la Sala del Tribunal Sentenciador del Tribunal Supremo.

Los que probablemente se opondrán al indulto por la gravedad de los delitos cometidos por los golpistas catalanes, por su falta de arrepentimiento y por haber alardeado, como lo han hecho Junqueras y Cruixart, que lo volverían a hacer.

Sin embargó y a pesar de estas actitudes y de los dictámenes de los fiscales y del tribunal sentenciador parece claro que Sánchez los va a indultar una vez que ello forma parte de sus pactos de la investidura y de los PGE con los dirigentes de ERC.

Así estaba previsto y así se hará aunque ahora aparece una novedad porque Pablo Iglesias quiere los indultos para antes de febrero porque que sí ERC gana las elecciones como anuncian las encuestas, Iglesias desea que el líder de este partido Oriol Junqueras pueda ser candidato a la Generalitat.

Aunque ese sitial lo podría ocupar Junqueras más adelante, incluso después de las elecciones ,en el caso de que gane ERC y que su candidato Aragonés acceda a la Generalitat para luego dimitir y facilitar la llegada a Junqueras.

Los indultos son jurídica y políticamente una infamia y no contribuyen en nada a la convivencia catalana porque no hay arrepentimiento y además los golpistas amenazan con otra intentona cuando estén en libertad, máxime si además consiguen el poder en Cataluña.

Pero hay algo mucho más graves, en estas circunstancias los indultos serían interpretados como una desautorización y rectificación de la sentencia del Tribunal Supremo y en consecuencia causarían daño irreparable a la Justicia española y al Tribunal Supremo en España y en Europa.

De hay la gravedad de la situación que se está planteando y para colmo con prisas y urgencias que Iglesias -que no deben ser aceptadas por la fiscalía y el tribunal sentenciador- está transmitiendo al sumiso ministro Campo para que los indultos queden concluidos antes de febrero. Y para que, en ellos, se les incluyan la eliminación de toda la condena: la penas de cárcel por sedición y malversación y también las de inhabilitación.

Lo que sin duda sería un escándalo y un ataque directo a la democracia y al prestigio de la Justicia española, puesta en este y como en otros casos -como la reforma del delito de sedición y traslado masivo de presos de ETA- al servicio de Podemos, Bildu y ERC, que son en estos momentos los que mandan en España con la ayuda de un Pedro Sánchez que solo piensa en seguir en el poder.