Recta final de un año ‘horribilis’

España enfila la recta final del mes de diciembre para la clausura del año ‘horríbilis’ de 2020 marcado por el fallecimiento de más de 70.000 personas por causa de la pandemia del coronavirus y por la ausencia de previsión y eficacia del Gobierno en la respuesta sanitaria. Y por la ausencia de unidad política nacional ante esta emergencia que ha tenido efectos demoledores tanto en la economía nacional como en el empleo.

Una fractura nacional que ha llevado al Gobierno de Pedro Sánchez a unos pactos de supervivencia política y reactivación económica con lo peor del nacionalismo vasco y catalán al tiempo que se producían daños importantes y veremos sí irreparables en el ámbito institucional del país.

El presidente Pedro Sánchez marcó el rumbo tras su pacto de coalición con el populismo radical de Pablo Iglesias a mediados de noviembre de 2019 tras los comicios del 10-N. Y lo consolidó con la mayoría de su investidura apoyada en enero de este año por PNV, ERC y Bildu, los mismos partidos que ahora se disponen a aprobar los PGE de 2021.

Los que, bajo la batuta del vicepresidente Iglesias, han exigido el pago de altas cotas de soberanía y de dignidad nacional a partidos y dirigentes de formaciones políticas que han declarado abiertamente que desean tumbar el Régimen democrático de la transición y romper la unidad de España.

Lo que en ningún momento ha sido considerado por Sánchez un obstáculo para ese pacto, a pesar de que tenía a su alcance la opción de Cs, que a su vez estaba vetada por Podemos, ERC y PNV, por lo que Sánchez se decidió sin el menor resquemor en favor del nacionalismo separatista y radical, sin ni siquiera explorar un acuerdo con el PP, que tampoco Pablo Casado ofreció.

La pandemia y el estallido de la economía y el empleo fueron para Sánchez el gran argumento para buscar a gran velocidad el pacto de los PGE, en la confianza de que las vacunas contra el COVID-19 y las ayudas y fondos de la UE -la mejor noticia solidaria y europea del año- ayudará al Gobierno a recomponer la situación a lo largo de 2021.

Y a partir de los nuevos PGE que a la vez le garantizan a Pedro Sánchez su estabilidad para concluir la legislatura, la que sin duda será la peor de toda la Transición no solo por los daños sufridos sino por la incertidumbre que los pactos de los PGE proyectan sobre el horizonte inmediato español.