Sánchez está furioso pero aguantará lo que le echen

Pedro Sánchez está furioso y no sabe qué decir ni responder cuando le hablan de Bildu y de los pactos que sobre los PGE ha hecho su Gobierno con los filo etarras a los que su ministro José Luís Ábalos elogió diciendo que el partido de Otegui era un partido ‘responsable’ lo contrario que el PP.

Sánchez está furioso no por los pactos en sí, porque ha sido él quien los ha aprobado, y en realidad tampoco está furioso con la Oposición porque él ya sabía lo que le iban a decir desde PP y Vox, pero si está furioso porque se le escapa de las manos y de los PGE Arrimadas porque necesita a Cs como el tonto útil de sus pactos para presentarlos como ‘transversales’.

Pero con quien de verdad está furioso Sánchez es con Pablo Iglesias que ha hecho alarde descarado de esos pactos anti democráticos con Bildu a los que ha situado en ‘la dirección del Estado’. Y porque Otegui y otros jefes de Bildu han presumido del pacto y han declarado que ellos vienen ‘a Madrid a tumbar el Régimen’, mientras Rufián no para de amenazar y pavonearse de la importancia de ERC en los pactos.

Y todo ello mientras este desvergonzado Gobierno no para de mover a los presos de ETA, prepara los indultos a los golpistas catalanes, pretende la reforma del delito de sedición, elimina el castellano de la enseñanza en el territorio catalán y pretende entregar a los fiscales la instrucción judicial. Y todavía quiere Sánchez que Arrimadas se suicide y vote los PGE.

Y para colmo Pablo Iglesias ha montado otro espectáculo con Bildu y ERC para prohibir los desahucios hasta 2023, en contra de lo que se afirma en los PGE de Sánchez e Iglesias. Es decir Iglesias presenta desde el Gobierno una enmienda a los PGE del Gobierno. Algo que nunca se había visto, y vuelve a sacar de paseo a Bildu y Otegui, ante la indignación de las vicepresidentas Calvo y Calviño que ya no saben que decir.

Y todo esto está provocando oleadas de creciente indignación y protestas en el PSOE, que le refriegan a Sánchez en la cara desde la Oposición y los medios de comunicación.

Pero Sánchez, enfadado y acorralado, no habla de Bildu sino que se refugia en la crisis sanitaria o habla de Donald Trump, cuando es el quien más de parece al presidente saliente americano porque ambos se aferran al poder y están dispuestos a dañar las instituciones para seguir.

El debate de las enmiendas de los Presupuestos va para largo porque les quedan más de 3.000 enmiendas para debatir antes de la votación final, lo que le anuncia a Sánchez cuatro o cinco semanas de alta tensión.

Pero el Presidente Sánchez, que tiene su propio ‘manual de resistencia’, está dispuesto a aguantar carros y carretas y todo lo que le echen, con tal de lograr la aprobación de los PGE y la estabilidad de su Presidencia (que no de su actual Gobierno) en lo que resta de legislatura.

Y una vez que Sánchez tenga los PGE aprobados y en su bolsillo veremos que hace con Pablo Iglesias, al que podría expulsar del Gobierno de una patada en el trasero.

Iglesias lo teme y por ello está subiendo el tono y la exhibición de los pactos con los de Bildu y ERC. Porque la batalla política en la orilla izquierda del Río Bravo de la política española es más tensa y más virulenta de lo que se ve.