Sánchez e Iglesias van a acabar mal

Del abrazo inicial de Sánchez e Iglesias tras las elecciones del 10-N de 2019 y la firma del pacto de Gobierno de coalición ya no queda nada. Porque los dos gobernantes ahora están de espaldas el uno con el otro y viviendo unos momentos de tensión en su relación política y personal que no auguran nada bueno y presagian una ruptura a corto o medio plazo.

Y, aunque ambos parecen obligados a entenderse hasta lograr que los PGE se aprueben y que se abra ante ellos el horizonte de lo que aún les falta de la legislatura, nada impide todavía que los PGE fracasen o que, una vez que estén aprobados y en vigor, se rompa el Gobierno de coalición y Sánchez decida continuar con un gobierno en minoría.

Sobre todo porque ya son muchos los públicos desplantes de Iglesias a Sánchez y las pruebas continuas de deslealtad al Presidente por parte del líder de Podemos y desde el interior de su Gobierno.

Y también porque Iglesias ha puesto rumbo hacia la liquidación del Régimen de la Transición y Sánchez, una vez logrados los PGE, deberá decidir si sigue los pasos de Iglesias o si regresa a la senda del pacto constitucional y del bipartidismo de la Transición.

Además, los dos saben que algún día tendrán que romper para competir en las futuras elecciones y todo apunta a que Sánchez no piensa dejar dicha ruptura hasta el último momento, por lo que no se descarta que ello ocurra a lo largo del próximo año de 2021 con cualquier motivo o nueva discrepancia y puede que incluso sin más discrepancia que las ya acumuladas.

Sabido es que Sánchez no perdona a los adversarios que le hicieron frente, y menos aún si están en su entorno. Y ese es el caso de Iglesias quien ya ha dejado en ridículo a Sánchez más de una vez, como cuando presumió de haber tenido una tensa discusión con Sánchez y reveló que el presidente acabó pidiéndole perdón.

Pero hay más, en el núcleo duro socialista del Gobierno empiezan a estar hartos del protagonismo y de las malas maneras de Iglesias que expulsó a Cs de los PGE, y entre otras cosas porque se ha presentado en público como el autor de los PGE y de las negociaciones con Bildu y ERC para su aprobación.

De manera que ya veremos que ocurre todavía con los PGE y si finalmente se aprueban ya veremos que pasará el día después. Porque a partir de ese momento los 35 diputados de Podemos ya no serán imprescindibles para Sánchez e Iglesias estará a la intemperie y en franca debilidad. De lo que se desprende que en esta palea de gallos de Sánchez e Iglesias el día después de los PGE será el día de la verdad.