Garcia Page solo se queja ‘de boquilla’ 

Es un juego convenido entre los presuntos barones rebeldes del PSOE y Pedro Sánchez. El presidente sella su pacto de los PGE con Iglesias, Junqueras y Otegui y los líderes regionales del PSOE se quejan en público, pero no hacen nada más, para no perder a sus votantes regionales y aquí paz y después gloria.

De entre los habituales ‘rebeldes’ o simplemente descontentos de Sánchez y de su sumisión a la estrategia de Pablo Iglesias, el que más está subiendo la voz es el presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page que llegó a decir en el día de ayer que ‘lo de Bildu no tiene un pase’ y que ‘Podemos le marca la agenda’ a Sánchez.

Pero lo que nunca dirá García Paje, para probar que habla en serio, es que los diputados socialistas de Castilla La Mancha no votarán en la compañía de Bildu los nuevos PGE de 2021 en el Congreso de los Diputados.

Como tampoco se atreverán a hacer un anuncio semejante los presidentes de Extremadura y Aragón, Fernández Vara y Javier Lambán, porque todos ellos le tienen terror a Sánchez y no se atreven a romper la unidad del PSOE.

Como tampoco se atreve a dar ese paso la dirigente andaluza Susana Díaz que además está en vísperas del próximo Congreso andaluz del PSOE en el que Sánchez le puede volar la cabeza y sustituirla con facilidad.

García Page y sus colegas disidentes hablan ‘de boquilla’ y no son capaces de plantar cara a Sánchez con sus respectivas huestes en el Congreso de los Diputados, los que a finales de 2016, y precisamente contra Sánchez, se abstuvieron para permitir la investidura de Mariano Rajoy.

De manera que los barones se tragarán a Iglesias, Junqueras y Otegui sin rechistar  para que Sánchez apruebe los PGE y se asegure la legislatura. Y puede que el propio Sánchez les ha llamado para tranquilizarles y decirles que una vez que tenga los PGE aprobados las cosas en el Gobierno y en La Moncloa van a cambiar.

Lo que sería la enésima mentira de Sánchez bien frente a sus barones si finalmente todo sigue igual. Bien frente a sus aliados si, más tarde y una vez que tenga aprobados los PGE, los traiciona.

Sánchez no es de fiar, no dice la verdad y es así. Y sabe que se le ha acabado el timo de Inés Arrimadas y que regresa a los brazos del ‘combo’ de Frankenstein para sacar a flote sus anhelados PGE y seguir en el poder.