Otegi lidera el regreso de Frankenstein

Si el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias logra aprobar los PGE de 2021 ello no se deberá a su contenido económico sino a las concesiones de carácter político que el Gobierno ha prometido a los soberanistas vascos de PNV y Bildu y a los separatistas catalanes de ERC.

Y son esas concesiones políticas de Sánchez a sus aliados de la investidura las que provocaron una rebelión interna en Cs que obligó a Inés Arrimadas a poner su propio precio político a los PGE y a romper así sus relaciones con Sánchez.

El que, de la mano de Iglesias, ha regresado a la alianza Frankenstein de su investidura como única salida para aprobar los PGE y garantizar con ello la estabilidad de su Gobierno hasta el final de la legislatura.

Lo que deja a Sánchez en manos de de Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi quien ya ha anunciado su voto a favor de los PGE sin revelar el precio de su decisión. Lo que ha causado estupor entre algunos barones regionales del PSOE y lo que deja a Arrimadas entre la espada y la pared y obligada a la ruptura de su especial relación con Sánchez. La que hasta hace poco ella justificaba diciendo que su partido quería ser ‘útil’ a España.

En realidad el pacto de la investidura de Sánchez con Junqueras incluía una cláusula secreta que negoció Iglesias en beneficio de los tres: Sánchez a La Moncloa, Iglesias al Gobierno y Oriol Junqueras a la Generalitat, para lo que necesita los indultos que le permitirán presentarse a las elecciones catalanas del 14 de febrero de 2021.

Por todo ello el insufrible y agotador debate de ayer en el Congreso sobre las enmiendas a la totalidad de los PGE que hoy se votarán. Debate largo y farragoso por culpa de una parlanchina ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que utilizó con la oposición el habitual lenguaje bronquista que ella usa en las ruedas de prensa del Consejo de Ministros.

Convirtiendo el debate en un espanto con el que la ministra quiso ‘lucirse’ como si de su propia investidura a la presidencia del Gobierno se tratara. Y sin dar más noticia que su propia rectificación al aceptar bajar el IVA de las mascarillas que le exigía la Oposición después de varias semanas diciendo la ministra que eso era imposible e ilegal.

Veremos qué pasa hoy con la votación de las enmiendas a la totalidad de los PGE que probablemente serán rechazadas mientras se pavonea Rufián, el representante del golpismo de ERC, que sustituirá este jueves en el foco de la información a un Otegi que ayer se convirtió en el primer aliado de estos PGE de Sánchez e Iglesias que su precio habrán pagado a Bildu para que se sume a la votación.