Sánchez se acerca a la encrucijada

El objetivo prioritario del Presidente Pedro Sánchez es la aprobación de los PGE de 2021 para garantizar la estabilidad de su Gobierno y para relanzar la economía y el empleo con la ayuda de los Fondos de la UE. Y si logra pronto este objetivo, para el que ya cuenta con los votos favorables de Cs y PNV, que serían suficientes, y puede que también o alternativamente con los de PNV y ERC, Sánchez habrá logrado una gran victoria política y entonces se enfrentará a una encrucijada decisiva para el presente y futuro de este país.

Una encrucijada con dos caminos entre los que elegir: el de la normalidad democrática constitucional en línea con la senda iniciada en la Transición y con las reformas que habrá que hacer para mejorar las instituciones y la vida social y económica del país; u optar por una ruptura con el Régimen nacido y pactado de la Transición en pos de un tiempo nuevo y más radical en el ámbito de la izquierda y en estrecha colaboración con el populismo de UP, y el soberanismo vasco y catalán de Bildu y ERC.

Los PGE de 2021 son el punto y aparte de la larga marcha de Sánchez hacia la conquista y disfrute del poder que inició con audacia y temeridad durante la primavera de 2017, cuando recuperó la secretaría general del PSOE.

Y que luego amplió con su victoria en la moción de censura contra Mariano Rajoy en junio de 2018. Y con otras victorias consecutivas en las elecciones generales del 28-A y del 10-N de 2019, a las que añadió su también triunfo en los comicios municipales, autonómicos y europeos del mismo año.

Triunfos importantes a los que en 2020 añadió el de su investidura y luego votaciones decisivas de los ‘estado de alarma’ de la primavera y ahora del otoño. Un total de diez importantes victorias consecutivas a las que aún le queda como broche final la undécima de los PGE de 2021 antes de llegar al punto de su encrucijada democrática y constitucional.

Y será a partir de ese momento en el que Sánchez, una vez asegurada la estabilidad de su Gobierno al menos por dos años o hasta el final de la legislatura, deberá optar a sabiendas que los 35 escaños de Podemos no  serán imprescindibles y que su aliado Pablo Iglesias desea emprender el camino del cambio o de la ruptura con el Régimen de la Transición hacia un modelo autocrático, populista y radical.

Modelo preocupante en España y también en la UE desde donde se le han enviado a Sánchez serias advertencias en contra de su intento de subyugar el Poder Judicial -lo que de momento tiene parado- y de su pretensión de asfixiar la libertas de información y de opinión, tal y como ha quedado en evidencia en los últimos días. Con la misma facilidad con la que ya está manejando la Fiscalía General del Estado y otras instituciones claves del país como los servicios de inteligencia y el ministerio de Interior.

Cuidado pues con el día ‘E’ de la encrucijada que llegará cuando Sánchez apruebe los PGE de 2021, para lo que está dispuesto a todo.incluso a pagar a Bildu y a ERC con soberanía nacional, la entrega al País Vasco de las competencias penitenciarias, indultos a los golpistas del ‘procés’ y el final de la lengua castellana como vehicular en la enseñanza en Cataluña, lo que es inconstitucional.

Cuidado, pues, con Sánchez porque es capaz de cualquier cosa con tal de permanecer y ampliar su poder, porque empieza a dar la impresión de que la presidencia del Gobierno de España no la considera suficiente para él.