Trump contra los EE.UU.

Ahora resulta que el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump se ha convertido en el primer enemigo de las instituciones y de la democracia de su país, contra las que ha desatado una campaña feroz de descrédito nada más entender que puede perder las elecciones presidenciales.

Las mismas de las que Trump, en la madrugada del miércoles, se proclamó vencedor antes de terminar el recuento de los votos. Pero a sabiendas que faltaban muchos miles de votos por correo que él temía que iban a favorecer a Joe Biden, como está ocurriendo.

Motivo por el que la segunda parte de su artera estrategia política consiste en recurrir a los tribunales para evitar el recuento completo de los votos a ver si así puede retener el poder y en ello está.

Pero no parece que su obstruccionismo vaya a prosperar. Y no sólo eso, en el seno del Partido Republicano se empiezan a escuchar voces críticas con Trump por su empeño en deslegitimar las elecciones. Y entre ellas está la autorizada voz del aún líder de la Mayoría del Senado Mitch McConnell que ha exigido el recuento de todos los votos criticando a Trump.

Las palabras de McConnell han tenido gran repercusión en el GOP (el ‘Gran y Viejo Partido’) donde ahora empiezan a ver perdidas las elecciones y la necesidad de llevarse bien con el futuro Presidente. Y la oportunidad de librarse de este enloquecido y populista Trump el que tantos problemas y quebraderos de cabeza les ha creado a los republicanos.

La llama de la pesadilla Trump se va apagando lentamente, pero en medio de una mentirosa y creciente bronca indigna del Jefe del Estado al que cada vez lo queda menos tiempo y que está labrándose un desastroso final de su presidencia que puede acabar como empezó hace cuatro años con trampas y mentiras a granel.

Lo que no le ha impedido conseguir, con su discurso populista, casi un total de 69 millones de votos, un récord entre los republicanos como un récord histórico es para Biden el haber logrados más de 72 millones y medio de votos en estas tan polarizadas elecciones.

De las que el propio Presidente de los EE.UU. habla de fraude y de robo del resultado sin acreditar prueba alguna y recurriendo a unos tribunales que, por ahora, han rechazado sus pretensiones. En las que por supuesto incluye la petición de que se frene el recuento de los votos porque sabe o teme que muchos esos votos, llegados por correo, no serán para él.

O sea, Trump ha pasado de su ‘America first’ a denigrar América. Y esta tan temeraria estrategia, con la que se quiere despedir como una víctima de una pretendida y falsa conspiración, se va a convertir en un bumerán contra el propio Trump y contra sus pasados y más que discutibles cuatro años de presidencia.

Sobre todo si Biden confirma pronto la victoria que parece tener al alcance de su mano, y a partir del próximo 20 de enero se comienzan a levantar las alfombras de La Casa Blanca donde a buen seguro que alguna sorpresa aparecerá.

Fue el senador Mitch McConnell quien dio la cara por Trump en el Senado para defenderlo del ‘impeachment’. Y ahora este prestigioso senador ha sido el primero en rebelarse, en el Partido Republicano contra las indecentes maniobras post electorales de Trump. El que lejos de aceptar el juego de la democracia pretende romperlo desde la Presidencia para seguir en el poder. Algo que los españoles, ahora y en menor escala, empezamos a conocer.