La Oposición no puede aprobar este caótico estado de alarma

La montaña del Consejo de Ministros extraordinario parió una camada de ratones de todos los colores y cada uno para cada una de las Comunidades Autónomas en las que, a lo largo de seis meses y hasta el 9 de mayo, se quiere instalar un nuevo y asimétrico ‘estado de alarmar’, a merced de los gobiernos taifas de las CC.AA. que asumen con ello la responsabilidad que le corresponde al Gobierno de la nación.

Y especialmente todo ello como un traje a la medida de los Gobiernos del País Vasco y Cataluña que no quieren un mando único de España. Y cuyos partidos gobernantes están negociando en estos días con Sánchez los PGE de 2021, motivos por el que Sánchez, se ha puesto a sus órdenes y se niega a asumir el mando único y la responsabilidad nacional.

Y para semejante y confuso plan de actuación Sánchez pide además a los partidos políticos, en su conjunto, un cheque en blanco de seis meses y con la posibilidad de que, en cualquier momento y si todo se desborda, Sánchez pueda decretar hasta el 9 de mayo el confinamiento nacional.

El proyecto de Sánchez es otra prueba de su incompetencia manifiesta y de su política marrullera, para ganar tiempo e imponer su agenda política por encima y al margen de la eficacia sanitaria frente al regreso de la pandemia.

Y todo ello en medio de la plena confusión y de medidas no homologadas que permitirán ‘toques de queda’ tardíos desde las 10, las 11 o las 12 de la noche, que son de muy dudosa eficacia mientras países como Italia los ha impuesto a partir de las 6 de la tarde y a nivel nacional.

Y además Sánchez permite a las CC.AA. imponer o no su cierre perimetral y a la vez prohibir que ciudadanos de Comunidades vecinas puedan entrar en su territorio. Lo que es una aberración constitucional, por más que eso se pretenda amparar bajo un extraño y múltiple estado de alarma.

Lo que por otra parte puede derivar en enfrentamientos entre Comunidades y en serios problemas entre pueblos vecinos que tienen unas economías y un comercio compartido, aunque por ejemplo unos sean de Madrid y otros de Toledo.

Y todo esto que nadie entiende y a todos confunde lo presenta Sánchez en sus monólogos televisivos adornado por sus habituales ‘morcillas’ de la propaganda política que le cocinan en La Moncloa y que ya hemos oído en anteriores intervenciones.

Ante esta confusa y grave situación, la Oposición no le puede decir amén a Sánchez empezando por Cs, partido que se está convirtiendo en el tonto útil de Sánchez y que ya había anunciado su voto afirmativo a Sánchez antes de conocer este fantasmagórico plan de respuesta política y sanitaria frente a la nueva ola del coranovirus. A la que el Gobierno vuelve a llegar tarde y sin la menor gana de asumir el mando nacional y su responsabilidad.