Y Aznar dijo a Casado: 'a por ellos oé'

Hace unas semanas José María Aznar declaró que Pablo Casado "debía ganarse los galones" y que necesitaba ‘ayuda, respaldo, comprensión y acierto’. Y hace pocos días declaraba, ante la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez, que el PP debía de votar "no".

Y así ha ocurrido al término de la moción de censura que solo recibió los 52 votos de Vox a su favor y el resto de 298 diputados en contra, los del PP ahí incluidos. De esa manera el mandato imperativo de Aznar a favor del ‘no’ se convirtió en realidad y ni siquiera su pupila Alvarez de Toledo, que pidió la abstención, se atrevió a desobedecer aunque luego calificó de error y de injusticia los ataques personales de Casado a Abascal.

En la cúpula del PP y en secreto se estudiaron las variantes posibles tras la presentación por Vox de la moción de la censura contra Pedro Sánchez. E imaginamos que Aznar y Casado llegaron a la conclusión de que no podían controlar a Vox ni rebajar sus expectativas electorales y que la única salida para el PP era lanzarse, de una vez por todas, en pos de la destrucción de Abascal y de Vox.

Y así, porque temeroso el PP de que Santiago Abascal se hiciera con la imagen de portavoz y de líder de la Oposición frente a Sánchez e Iglesias, Casado dio un golpe sobre su mesa y, siguiendo las maneras de Aznar, entonó el cántico deportivo de ‘a por ellos, oé’. Es decir, no a por Sánchez e Iglesias sino a por Abascal y a por Vox.

Y de esa manera Casado comenzó no ya a ganarse ‘los galones’ de oficial sino que aspiraba a los entorchados del almirantazgo del PP. Y por ello se lanzó en tromba contra Abascal al que llamó de todo: desde ser ‘monosabio de Iglesias’ a ‘desleal, impostor, irresponsable, corrosivo, rupturista y barrenador de la convivencia’. Con la advertencia añadida de un ‘hasta aquí hemos llegado’, y la conclusión de ‘nosotros no queremos ser como usted’.

Abascal, desconcertado por el brutal ataque de Casado, quedó sin habla y sin discurso de réplica, como un boxeador ‘grogui’ con la mirada perdida y deambulando a ciegas por el ring. Y solo se atrevió Abascal a balbucear su decepción por los ataques personales que sufrió de Casado, al tiempo que anunciaba que esta agresión del PP a Vox no romperá los pactos en Madrid, Andalucía y Murcia, como algunos temían en el PP y que ya veremos en qué acaban.

De esa manera ‘la derechita cobarde’ de Casado para con Sánchez y con Iglesias se convertía en ‘la derechita valiente’ del PP contra Abascal. El que, una vez recuperado del susto, afirmaba que el ataque y discurso de Casado -que Abascal imputó a Ivan Redondo- que levantó aplausos en las filas del PP le recordaba a como algunos pasajeros del Títanic aplaudían la orquesta que tocaba en cubierta poco antes del hundimiento del buque.

Casado hizo un buen discurso de regreso al centro de la política, en pos de la ‘reconciliación naciónal’ y en defensa de la Unión Europea a la que criticó Vox, lo que fue, en las tan graves circunstancias españolas, su mayor error. Pero el discurso de Casado fue excesivamente agresivo y virulento, como si buscara con ello que le tomaran en serio en el PSOE y en el PP y el elogio que le hizo Pablo Iglesias no le benefició.

Nada que ver con el ‘no’ de Arrimadas a Abascal que estuvo marcado por la discrepancia y el respeto entre ambas formaciones políticas, mientras el PP dinamitaba, a palos con Abascal, todos los puentes con Vox.

Lo malo de este ‘divorcio’ entre descendientes de una misma familia es que el PP debe convivir con Vox (y con Cs) en Madrid, Andalucía y Murcia en los tres próximos años; y que el PP deberá conseguir compartiendo durante los años venideros con Vox los escaños de la oposición aunque eso nunca será igual que hasta ahora, porque el diálogo entre ambos se romperá y porque los 52 escaños de Vox en el Congreso no desaparecerán y se convertirán en una pesadilla para el PP.

Y ¿quién dijo que la moción de censura era inoportuna y que no servía para nada? A Casado al menos le ha servido para relanzar su liderazgo en el PP. Y ahora nos queda por ver si Casado y Sánchez acuerdan renovar el Poder Judicial como lo pronosticó Abascal en el último acto del drama de su fallida moción de censura contra el presidente del Gobierno que encantado está.