Abascal resiste a Sánchez y espera a Iglesias y Casado

Sabemos que la moción de censura de Abascal contra Sánchez no saldrá adelante, como tampoco lo hicieron otras anteriores y ahí incluida la aún reciente de Iglesias contra Rajoy. Pero el debate está siendo un examen clarificador sobre él quién es quién en la política española y el donde está cada cual.

En el turno de ayer no hubo cuerpo a cuerpo entre Sánchez y Abascal, porque Sánchez traía escrito su discurso e incluso sus réplicas en una treintena de folios que días atrás le habían preparado en La Moncloa su legión de asesores.

Con lo que el presidente no dio respuesta directa al discurso de Abascal quien sí hizo, a través del diputado Ignacio Garriga -‘el negro de Vox’, le llaman en Cataluña con desprecio- el inventario de la pésima gestión del Gobierno de coalición en la triple crisis de la sanidad, la economía y las instituciones en el presente momento español.

Y en eso Abascal, que lo tenía muy fácil, acertó y vino a decir, de la caótica y catastrófica situación española, lo que pasa y lo que piensan gran mayoría de los españoles. Y ahí incluida buena parte de militantes y votantes del PSOE que tampoco comparten las alianzas Frankenstein de Sánchez que también denunció Abascal.

Sobre la situación general española Sánchez no logró aclarar nada. Y solo se limitó a entresacar de entre las decenas de folios -algunos reiterativos- la lista de las subvenciones económicas del gobierno para la lucha contra los gastos de la sanidad y el desempleo.

Eso sí, todo ello reiterando hasta la saciedad que Abascal y Vox son una máquina de ‘odio’ y ‘antisistema’, que es lo mismo que Sánchez podría decirle a sus aliados Iglesias, Junqueras y Otegui.

Donde el ‘señor candidato’ -así llamaba Sánchez a Abascal- no estuvo ni puede estar acertado es en el modelo de país que propone para España.

Pidiendo Abascal que salgamos de la UE, ahora que desde Bruselas nos van a salvar la economía, negando el cambio climático y la globalización, o bien atacando el Estado de las Autonomías (en lo que tiene una buena parte de razón) y pidiendo ilegalizar a los partidos políticos que están en contra de la unidad de España, lo que no es democrático ni tampoco constitucional.

Y en todo esto si saco partido Sánchez y con razón. Porque yerra Abascal aunque, en sentido contrario y por la izquierda, sus disparates son parecidos las machadas que suelen decir los socios de Sánchez de UP, ERC y Bildu y de otras minorías que ayer no se cansaron de acusar a Abascal de ‘fascista’, desde sus posiciones comunistas o pro golpistas.

Por todo ello, y porque Sánchez se dedicó a ocupar un largo tiempo con la lectura del informe que le habían hecho en La Moncloa de muy desordenada manera, a Abascal resistió a duras penas las embestidas de Sánchez en la primera parte del debate.

En el que Abascal en respuesta a los portavoces de Bildu incluyó un golpe de efecto leyendo en la Cámara, y con sus diputados en pie, los nombres de las más de 800 víctimas asesinadas por ETA. Lo que provocó un momento de tensión y de emoción en el Congreso que descolocó al PSOE y al PP.

Pero hoy, además de la votación que perderá Abascal, nos esperan las intervenciones ‘estelares’ de Iglesias y Casado, que se anuncian como el plato fuerte de esta gran tormenta huera y hueca en la que están inmersos nuestros políticos, mientras el barco de España navega a la deriva y con rumbo directo hacia los acantilados del naufragio.

Si Casado, apoyándose en el ‘no’ de Abascal a la UE, anuncia -como ahora se espera- que el PP votará en contra de la moción de Vox, en ese caso Sánchez dirá que Casado le ha dado la razón. Y ese será el momento crucial para la esperada respuesta a Casado por parte de Abascal. Porque ahí está en juego electorado de la derecha española y puede que la estabilidad de los gobiernos de Madrid, Andalucía y Murcia.

Pero la guinda del debate estará en el encontronazo anunciado de Iglesias y Abascal al que sin duda le tiene miedo Sánchez por lo que en esa discusión pueda pasar. Y si Abascal a los ojos de los españoles puede con Iglesias en ese caso y aunque haya perdido la votación habrá ganado muchos puntos ‘en la calle’, como él lo preconiza y ante el electorado español.

En el primer asalto de este debate Abascal resistió frente a Sánchez lo que es un punto a su favor. Pero si pone en apuros a Casado y a Iglesias habrá logrado una victoria política, aunque pierda la votación. Pero lo tiene muy difícil porque su ataque a la UE en plena crisis sanitaria y económica puede ser ante los ojos de los españoles su perdición.