Los misteriosos PGE de ‘geometría variable’

Seguimos sin conocer, en España y en Bruselas, el proyecto completo de los PGE 2021 del Gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias. Un proyecto al parecer con muchas variables en sus distintos capítulos que manejan al menos cuatro negociadores: la vicepresidenta Carmen Calvo con CS y PNV; la vicepresidenta Nadia Calviño con la UE; el vicepresidente Pablo Iglesias con ERC y Bildu; y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con los sindicatos y la CEOE.

En la ‘sala de máquinas’ del cambiante borrador de los PGE de 2021 está intentando la cuadratura del círculo de estos Presupuestos de ‘geometría variable’ en esta su fase negociadora, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en contacto directo con el presidente Sánchez.

Al parecer el proyecto de los PGE de 2021 no está aún maduro y vuelve una y otra vez con los retoques y contrapropuestas de los pretendidos ‘aliados’ a ‘la casilla de salida’. Que es donde se ubica el ‘pacto base’ entre Podemos y PSOE. Y desde allí vuelve a salir hacia las cuatro terminales negociadoras en pos de lograr un amplio consenso final.

El que Sánchez quiere que supere la barrera los 190 escaños del Congreso, para ofrecer una imagen de fortaleza y estabilidad de su presidencia y de su Gobierno que les garantice la legislatura.

A sabiendas todas las partes que están implicadas en tan compleja y dispar negociación política e ideológica, que las cuentas públicas de 2021 se están proyectando también sobre las del ejercicio de 2022, dada la incertidumbre económica y sanitaria que aún planea sobre el cierre del año de 2020. El que sin duda va a condicionar los PGE de 2021 y de 2022.

Naturalmente, detrás de los números y de las prioridades fiscales, sociales, económicas y laborales, están los compromisos políticos más secretos que llevan Sánchez e Iglesias con sus respectivos interlocutores.

Por ejemplo: el traspaso, en, ‘pago’ al PNV, de la competencia de prisiones para Gobierno del País Vasco que lidera Íñigo Urkullu. O la anunciada, por Sánchez, concesión de los indultos a los golpistas catalanes ahora presos con la urgencia y velocidad necesaria que le permita a Oriol Junqueras el poder participar en las elecciones catalanas del 14 de febrero de 2021 como el candidato de ERC a la Generalitat. A Bildu el Gobierno le concederá el traslado de los presos de ETA al País Vasco, y medidas de gracia y ‘tercer grado’, para muchos de ellos.

Y falta por ver qué ventaja política puede obtener Cs de su eventual apoyo a los PGE de 2021, si es que finalmente el partido de Arrimadas vota a favor a pesar de las reticencias de ERC. Puede que el esperado regalo de Sánchez a Arrimadas se concentre en un mejor trato y dedicación de tiempo a Cs en los medios públicos audiovisuales. Y ya veremos si en alguna concesión más especial si, por ejemplo, se rompiera el Gobierno de Madrid y el PSOE aceptará la presidencia de Ignacio Aguado de Cs, que está enfrentado con Isabel Ayuso.

Si hay acuerdo entre a Sánchez y Arrimadas está claro que algún regalo les caerá a los de Cs desde La Moncloa. Pero tenemos la impresión de que a los PGE de 2021 aún les queda mucho por negociar. Pero si Sánchez logra el gran acuerdo multilateral, eso será para el un gran triunfo político y una garantía de estabilidad.