Europa echa el cierre y España sin respuesta unitaria

Demasiado han tardado los gobiernos europeos en percatarse de la seria gravedad de la segunda ola del coronavirus que está sacudiendo Europa. La que no es tan intensa y mortífera como la de la pasada primavera, pero si lo suficiente dañina como para bloquear las instituciones sanitarias y poner en peligro la pronta recuperación de la economía y el empleo.

El discurso y las duras medidas preventivas anunciadas ayer en Francia por el presidente del país Enmanuel Macron hablan por sí solas y se suman a otras similares de Inglaterra, Bélgica y Holanda, países con los que España comparte el liderazgo en la crisis sanitaria, mientras el nuestro les aventaja a todos ellos en el desastre de la crisis económica y el empleo.

En estas circunstancias las pretensiones de la presidenta Ayuso en Madrid de rebajar los controles y el ‘estado de alarma’ en vigor son un error y una gran temeridad, porque la capital y su entorno son víctimas propicias de los ‘contagios comunitarios’ por la intensidad de su movilidad laboral.

Y hacen bien en Cataluña (aunque parece erróneo que solo abarque a la hostelería, sin darles un respiro) y en Navarra. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez debe de estar atento y ser muy exigente con todos y no solo con Madrid. Porque España sigue estando en cifras muy altas de contagios y su impacto en la economía es mayor que en otros países de Europa porque ya partimos de una pésima situación,

Y el PP, que ayer sufrió otro duro varapalo con la sentencia del Tribunal Supremo sobre Gürtel, que se suma y se conecta al caso Kitchen, es hora de que deje de convertir la sanidad en arma arrojadiza de la política y que se ofrezca a renovar el Poder Judicial si no quiere que se cambie la ley. Porque si se cambia como pretende Sánchez será peor para España y para el PP.

Sobre todo en este momento político/procesal en el que vive España en la que buena parte de los escándalos y debates políticos pasan ahora por los tribunales de Justicia de los que nadie se libra. Ni siquiera Podemos y su vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias que está en ‘estudio’ del TS.

La segunda ola de la pandemia, la economía y el empleo son ahora la gran prioridad nacional española. Y los millones de ciudadanos españoles que están sufriendo todo esto son las víctimas inocentes abandonadas por una bronca e incapaz, de pactar, clase política de gobernantes y dirigentes. La que ayer, en la sesión de control del Gobierno en el Congreso, volvió a dar otro espectáculo de enfrentamientos y de irresponsabilidad.