Sánchez va a por todas 

El Consejo de Ministros ha acordado el ‘estado de alarma’ en Madrid al negarse la presidenta madrileña Isabel Ayuso, en tres ocasiones, a apoyar una aplicación de medidas más drásticas en Madrid, el cierre de la capital y en nueve poblaciones de la CAM donde el índice de contagios superaba los 500 por cada 100.000 habitantes.

Ayuso, que no ha contado con el apoyo de su vicepresidente Aguado que era partidario de las propuestas del ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha querido echar un pulso político a Pedro Sánchez, jugando incluso a ejercer de lideresa de la oposición y se ha estrellado.

Sobre todo porque Sánchez se ha cansado del desafió de la madrileña y ha cortado la discusión en seco decretando el ‘estado de alarma’ por 15 días en la Comunidad de Madrid, mientras Ayuso pedía más tiempo para ver si cambiaba su posición. ‘La paciencia tiene un límite’, dijo el ministro.

Es cierto que la situación sanitaria en Madrid es muy mala, peor que en el resto de las capitales europeas, que existe ‘contagio comunitario y por lo tanto riesgo de expansión de contagios a otras CC.AA. que el Gobierno ha querido evitar con el cierre y el estado de alarma.

Aunque el vacío jurídico que dejó ayer la sentencia del TSJM anulando la orden ministerial de cierre del ministro Illa ha dado a los madrileños un día para darse al ‘la fuga’ de Madrid durante el puente de la fiesta nacional del 12 de octubre, lo que han hecho muchos miles de madrileños y puede que más de un millón.

El presidente Sánchez tiene abiertos muchos puentes políticos y va a por todas y ha cortado en seco el diálogo con Ayuso a la que ayer le ofreció que aceptara la propuesta del ministro Illa o que pidiera el ‘estado de alarma’ porque lo contrario lo pondría el Gobierno como así ha ocurrido.

Decisión que tiene un alcance de 15 días y que necesitará aprobación del Congreso de los Diputados si el Ejecutivo necesitara ampliar el estado de alarma madrileño.

Naturalmente se puede discutir si el ‘estado de alarma’ en Madrid es una decisión excesiva pero está claro que Ayuso se negaba a moverse y buscó un rédito político que por segunda vez le ha salido mal. Y lo que además no puede hacer Ayudó es poner recursos judiciales contra el cierre de Madrid y después decir a los madrileños (en compañía del alcalde Almeida, otro que tal baila, que no se vayan de puente, que no se muevan y no salgan de la Comunidad.

Lo que demuestra, por enésima vez, la absoluta incompetencia de Isabel Ayuso para gobernar Madrid y el continuo desconcierto que ella provoca entre los madrileños y la dirección nacional del Partido Popular.