Sánchez decreta hoy ‘estado de alarma’ en Madrid

En una democracia que se precie de serlo el ministro de Sanidad Salvador Illa debería de haber dimitido, o sido cesado por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, tras el rechazo por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de la orden ministerial con la que decidió el cierre de Madrid y otras nueve poblaciones madrileñas para frenar el avance del rebrote de la pandemia en la Comunidad madrileña.

Pero Illa no se irá y Sánchez no lo cesará porque el presidente es, sin duda, el gran responsable de los errores de su ministro porque el cierre de Madrid incluía, además de objetivos sanitarios discutibles, la pretensión de doblegar al Gobierno de Madrid gobernado por el PP, abriendo de paso, tal y como ha ocurrido, una crisis en su interior por la tensión con Cs.

Pero Sánchez no da un paso atrás y decretará hoy, en Consejo de Ministros extraordinario, el ‘estado de alarma’ en Madrid para tomar el pleno control de la CAM e imponer el cierre de Madrid y de las otras nueve poblaciones afectadas por la pandemia, salvo que la presídanla Ayuso se pliegue a todas sus exigencias e imponga desde la CAM las restricciones de movilidad que quería Illa, o sea ella laque pida la alarma.

De esa manera Sánchez subsanaría el error de haber aplicado en Madrid la Ley 16/2003 sobre ‘cohesión y calidad del sistema nacional de salud’, que, como acaba de anunciar el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, carece de competencias en las CC.AA. para imponer una decisión restrictiva de los ‘Derechos Fundamentales’ a través de una simple orden ministerial.

Volvemos pues en España -si esto no se arregla- a los ‘estados de alarma’, al menos por 15 días, que necesitarán de convalidación en el Congreso de los Diputados en caso de que se quiera aumentar ese tiempo del estado de alarma.

Una decisión drástica muy importante con la que el Gobierno de Sánchez pretende dos cosas: por un lado acabar con la ‘rebeldía’ de Madrid en la batalla que mantiene con el Gobierno, dando de paso un aviso al resto de CC.AA.; y por otra parte intentar poner un freno ‘radical’ a la nueva curva al alza de la pandemia en España que, para el Gobierno de Sánchez, tiene su epicentro en Madrid.

Pero está decisión drástica también transmite un doble mensaje a la UE y al resto del mundo porque el regreso de los ‘estados de alarma’ en España es una confirmación de la gravedad de la epidemia en nuestro país y ello va a dañar la imagen y la economía españolas.

Pero en esta crisis había mucho más en juego: la autoridad del presidente Sánchez en toda España si finalmente Madrid (y el PP) le ganaban el pulso, lo que por ahora y durante 15 días no va a ocurrir. Y si los contagios en la CAM continúan Sánchez necesitará recurrir a los partidos de su investidura para convalidar el aumento del plazo de la alarma madrileña.

Lo que por otra parte sitúa a Cs en la disyuntiva clara de sus pactos con el PP o con el PSOE, cuando estamos en vísperas de que se presenten los PGE de 2021.

Y lo que viene a decir a la presidenta Ayuso de Madrid que se han acabado las disputas y los desafíos con el Gobierno de Sánchez que ha demostrado que está dispuesto a todo -puede que incluso a aplicar el artículo 155 de la Constitución- con tal que nadie se atreva a poner en jaque las decisiones del Gobierno de la nación, en cuestiones que considera de Estado, como lo es la crisis sanitaria y económica nacional.