El Rey Felipe VI regresa a Cataluña

En la Unión Europea se ha acordado, con la mirada puesta en la involución democrática creciente en Polonia y Hungría, que las naciones de la UE que no respeten el ‘estado de derecho’ no recibirán fondos de la UE en favor de su recuperación económica. Pues bien, estas medidas también se podrían aplicar en España -por ejemplo en Cataluña- si en este país la raya roja de la legalidad se desborda como suele ocurrir con cierta facilidad.

La UE mira con preocupación los distintos problemas de cada una de las naciones de su entorno pero en los últimos días en los primeros gobiernos europeos (París y Berlín) y en las instituciones de la UE se han desatado algunas alarmas cuando el presidente Pedro Sánchez impidió al Rey Felipe VI que asistiera en Barcelona a un acto jurídico de escasa trascendencia con el argumento, hecho público por el ministro de Justicia Juan Carlos Campo, de que su presencia en Barcelona ‘dañaba la convivencia en Cataluña’.

Semejante disparate desencadenó una tormenta política e institucional en España de grandes dimensiones. La que ahora el presidente Sánchez está dispuesto a enmendar ‘autorizando’ el anunciado viaje del Rey Felipe VI a Barcelona este viernes para acudir a la entrega de los premios de New Económica Week, evento al que también acudirá el presidente Sánchez.

Sin embargo el daño del veto a La Corona está hecho, aunque ahora se quiere rectificar porque es muy grave que el presidente Gobierno le haya prohibido al Jefe del Estado visitar una parte del territorio nacional. Y que su ministro Alberto Garzón le haya acusado al Rey de ‘maniobrar contra el Gobierno’, lo que es absolutamente falso y Sánchez debió de censurar.

Pero ahora, que se aproxima el tiempo del necesario pacto de Sánchez con Cs para los PGE de 2021, y que España necesita recibir cuando antes los fondos de la UE, el presidente Sánchez intenta recomponer la relación con el Rey Felipe VI y la estabilidad institucional. Y puede que ello se deba a que en La Moncloa llegaron desde Bruselas, Paris y Berlín algunas llamadas de preocupación, que le habrán obligado a Sánchez a rectificar.

Porque con estas tres capitales de la UE no solo hablan desde España el presidente y los miembros de su Gobierno, sino también otros dirigentes políticos y altos representantes de las instituciones española, además de lo que transmiten los medios de comunicación y las embajadas europeas con sede en Madrid.

Dirán en Moncloa que el veto al anterior viaje del Rey se ‘justificó’ porque en esas fechas el Tribunal Supremo iba a inhabilitar a Torra y se coincidía con el aniversario del referéndum ilegal del 1-O. Pero esas excusas no solo eran un tanto ridícula e inconsistentes -no ocurrió nada grave en Barcelona en esos días- sino que más bien al contrario hacían imprescindible la presencia del Jefe del Estado en Cataluña para reafirmar la soberanía nacional.